19 dic. 2013

Interior de la Torre de Siña. Amieva.

(continuación de la anterior entrada dedicada al conjunto palaciego de Siña-Amieva)

Gracias a la amabilidad de los actuales propietarios conseguí visitar el interior de la Torre de Siña, la cual estuvo habitada hasta 1978. En la misma cocina nació una de sus hijas de la familia y aún se puede ver la cuna abandonada entre múltiples enseres. Entrar en el interior de la torre impresiona. La primera visión es de desolación y tristeza, pero si conseguimos viajar en el tiempo con la imaginación, podremos llegar a percibir el fantasma de sus primeros moradores. 

La torre es de planta cuadrada, mide 11 x 11 metros y consta de dos alturas más un bajocubierta. A través de las siguientes fotos podréis daros una idea de este fantástico mundo olvidado e infravalorado. 

Por la puerta principal se accede directamente a lo que debió de ser el comedor e estancia principal de la planta baja, donde dos puertas dan paso a la cocina y a la cuadra. A la izquierda arranca una escalera de madera, adosada a uno de sus lados, la cual asciende hasta la primera planta y el bajocubierta.

PLANTA BAJA

Entrada principal

Cocina, ubicada en la parte norte de la planta baja, donde se ha abierto un ventana.

                       Listones y ganchos de madera para secar los productos de la matanza (cocina)

Tapando uno de los vanos de la cocina, aparece esta transparencia que, gracias al comentario de la investigadora Elena E. Rodríguez Diaz, sabemos que es holandesa y está dedicada al oficio de vidriero.


                      Escalera de acceso a las plantas superiores. Los muros interiores son de piedra caliza vista.

PLANTA PRIMERA

                                            Ventana de la facha sur de la primera planta. 

La planta primera de la torre consta de un único espacio donde se ubicaban las camas. En su origen esta debió de ser la estancia noble de la torre. Dos ventanas, una orientada al sur y otra al este, iluminan la primera planta, mientras que el antiguo acceso al balcón (hoy derruido), se encuentra tapiado.

                                                 


Vista del macizo occidental de los Picos de Europa desde la ventana este de la primera planta.

Las ménsulas de madera de la primera planta

Los elementos de mayor interés que conserva el interior de la torre, son una colección de 10 ménsulas de madera, adornadas con dibujos geométricos por ambas caras y todas diferentes. Estas bellas piezas se localizan en los extremos de las vigas y según las noticias, son originales. Bien sirven para sujetar en sí las vigas traveseras o actúan como durmiente, embelleciéndolas. ¿Quién habrá sido el artista?, ya nadie recuerda su nombre, las telas de araña los cubren, pero la madera de roble resiste el paso de los siglos. Se ponen los pelos de punta y te pueden quedar extasiado si te gustan estas cosas.






Las vigas traveseras que sustentan el techo de la segunda planta se insertan en los muros de carga de piedra caliza, apareciendo al exterior a modo de pequeños huecos. 

Nidos de golondrina sobre los que aparecen instalados otros nidos (tal vez alguno de vosotros sepa que especie de ave los ha hecho).

La escalera continúa hacia el desván, entre cuyas tejas se filtra la luz, avisando de su deterioro. Si la cubierta empieza a fallar, ya no habrá manera de salvar a esta joya de nuestra arquitectura barroca.

Los dueños están dispuestos a vender, falta hará que llegue alguien con la sensibilidad necesaria para salvarla.




Al fin y al cabo, esta torre barroca ha sido capaz de "pasar por las llamas sin quemarse" y aún es capaz de transmitirnos emociones. No sabemos si se salvará o se integrará para siempre con la naturaleza que la rodea y de cuyos materiales más nobles está hecha.



9 comentarios:

  1. Es una tristeza ver edificios así casi en cada concejo asturiano, más cuando hay notables ejemplos de torres y torreones reconvertidos en exitosos hoteles y museos, respetando la fachada original y salvando al edificio de una lenta agonía.

    ResponderEliminar
  2. Hay que mandarle una carta a un gran mecenas, tipo Bill Gates o similar...

    ResponderEliminar
  3. Fénix, en nuestra querida Asturias ni los más altos responsables del Patrimonio saben lo que tenemos, al menos los pajarinos la están aprovechando. Me dijeron que ese segundo nido es de una "cerica" ¿sabes que especie es?, dicen que es un pájaro pequeñín con la cola en alto... como no sea un raitán... Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. César, tal vez no hiciera falta tanto, igual hay suerte y alguien interesado lo ve. ¿Sabrás tú que pajarín es ese que llaman "cerica"?
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Preciosa entrada que me hace cantar como "el violinista en el tejado";
    If I were a rich man...Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. No............ un raitan no, la "cerica" es la zorriquina, o chochin , cuyo nombre científico es Troglodytes troglodytes.
    Pero, el nido de la zorriquina no es abierto, es solo un orificio de musgo que suele pasar inadvertido. Ahora le echaré un vistazo a ver si lo veo con detenimiento . Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué interesante, Belén! Me ha encantado ver la Torre de Siña por dentro. Muchas gracias a ti y a los dueños por permitirlo.

    ResponderEliminar
  8. Una cosa más, la "transparencia alemana" es una fragmento de un impreso holandés antiguo, que representa a un vidriero. A lo mejor se podría identificar la obra si la fotografía fuera mejor. Y si se identificara la edición, eso proporcionaría una datación. ¿Para qué lo utilizaron? ¿Qué tapaban con el folio?

    ResponderEliminar
  9. Elena, muchas gracias por tu visita y tus comentarios. Pronto volveré a Siña e intentaré hacer fotos mejores, aquel día estaba tan emocionada que no me di cuenta de que tenía la cámara en baja resolución. Un fuerte abrazo vecino. Te escribo a tu mail.

    ResponderEliminar

Escribe aquí tu comentario o tu opinión y te responderé encantada.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...