12 ene. 2014

Las mariposas diurnas del invierno (Asturias)

Generalmente, cuando hablamos de mariposas las asociamos inmediatamente al calor y a los campos llenos de flores. Decimos “mariposa” y volamos al buen tiempo, a los largos días de primavera y verano… hasta que un día de pleno invierno, cuando de manera excepcional calienta el sol, nos encontramos en nuestro camino con algún ejemplar que nos sorprende. Si no somos estudiosos de estos bellos seres, la primera pregunta que surgirá será ¿pero de dónde salió esa mariposa? ¿qué hace volando con la helada que hubo esta noche? ¿estamos en enero, verdad?... No estamos confundidos, el invierno tiene sus propias mariposas diurnas, pocas pero guapísimas y veremos el por qué.

Las mariposas pasan el invierno inactivas y según la especie, en forma de huevo, oruga (la gran mayoría), crisálida o imago. Dentro de las mariposas que pasan los meses fríos en forma adulta (escondidas en cuevas, entre rocas, en troncos de árboles…), el calor del sol invernal propicia que salga ocasionalmente de su letargo y vuele tímidamente.

La escasa energía que recibe la convierten en un ser muy vulnerable ya que no podrá escapar de sus enemigos con la agilidad que lo hace en los meses favorables. Por esa razón, cuando estas especies del invierno abren sus alas exhiben vivos colores y sorprendentes dibujos con la finalidad de engañar a sus depredadores, mientras que cuando las tienen cerradas presentan colores oscuros para confundirse con el entorno, con la excepción de la Colias crocea, la cual casi nunca se posa con las alas abiertas.

Las mariposas que podemos ver en Asturias durante el invierno son las siguientes:


Este pasado sábado (11 de enero), entre la cota de los 500-600 m.s.n.m. volaba la Colias crocea, la Pararge aegeria y la Vanessa atalanta ¡espero que se hayan podido refugiar a tiempo y que el sol del invierno no las haya traicionado!. 




Aquí podemos ver a algunas de ellas con las alas cerradas. La Polygonia c-album con sus colores marrones se camufla muy bien con los troncos de los árboles y la vegetación invernal, mientras que la Vanessa atalanta y la Aglais urticae, con tonalidades grisacéas se mimetizan perfectamente con los muros y troncos secos.

Estos días de invierno, recuerdo algo que me contó D. José González: el curioso caso de las mariposas del género Maculinea, las cuales pasan el invierno en estado de oruga dentro de hormigueros. Esta especie segrega una sustancia química que hace que las hormigas (en este caso del género Myrmica) se confundan y las alimenten como si de una compañera de especie se tratara o incluso comen las larvas de las ingenuas hormigas. A este comportamiento se le conoce como "trofalaxia". En estos momentos estarán dándose un banquete hasta que en el verano pupen y salga del hormiguero en estado adulto ante la sorpresa de sus cuidadoras...

También hay mariposas nocturnas que viven en el invierno y en número muy superior que las diurnas pero de esas apenas se nada. A ver si alguien se anima y nos lo cuenta.

7 comentarios:

  1. Siempre llama la atención ver flores, y más aún, mariposas, en invierno, y es que pocos nos damos cuenta que hay mariposas que tienen más de una generación. Desde luego dan una nota de color en la grisura invernal.

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  2. Para encontrar alguna de esas oruguitas de Maculinea alcón antes de que se enterraran, he buscado sin éxito entre flores azules de Gentiana, su nutricia. A ver si la próxima temporada hay más suerte. Bonito post, como todos los tuyos. Un abrazo.

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  3. Gracias, Fénix y Mit por vuestros comentarios. Lo bueno es que podemos disfrutar de cualquier época del año ¡que nos dure largos años!. Un abrazo.

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  4. Interesante colección de mariposas de invierno. El otro día, paseando por la ribera del Miño en Salvaterra, pude observar a una Vanessa atalanta y a una Pararge aegeria y la verdad me alegraron el paseo.
    Saludos.

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  5. Muchas gracias por tu visita, Víctor seguiré tu blog, tienes fotos preciosas. Un saludo de Asturias a Galicia.

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  6. Hola Belén muy guapas todas, pero para mí me quedo con la antíopa, que por cierto. hace la intemerata de tiempo que no la veo. Saludos.

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  7. Gracias por tu visita, Ángel. La antíopa la vi por primera y única vez en una sierra de Villayón y gracias a D. José González que me la enseñó, sino me hubiera pasado desapercibida.

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