16 abr. 2016

Las islas españolas olvidadas (I). El Peñón de Alhucemas y las islas de Tierra y de Mar.

Si creemos que no nos queda rincón de España por conocer, es probable que nos olvidemos de unas pequeñas islas que no aparecen ya ni en los libros de texto ni mucho menos en las propuestas de las agencias de viajes... No hará falta un largo periplo ni contar con elevado presupuesto para acercarnos a ellas.

El Peñón de Alhucemas, localizado a 128 km al oeste de Melilla, forma parte, junto con el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, el pequeño islote de Perejil y la isla de Alborán, del territorio español más desconocido. Estos islotes e islas, olvidados por la gran mayoría, no pertenecen a ninguna provincia española (con excepción de la isla de Alborán que se integra en la provincia de Almería) y se les denomina "plazas menores" estando regidos directamente por el Gobierno de España.





El Peñón de Alhucemas y las islas de Tierra y Mar se localizan en la zona central de la costa mediterránea de Marruecos, en la bella bahía de Alhucemas (cuyo nombre significa "espliego-lavanda" en árabe) y a escasos metros de las arenas de la inmensa playa de Sfiha, la cual aún conserva gran parte de su carácter natural.



Vista del Peñón de Alhucemas y los islotes de Tierra y de Mar. En primer término la playa de Espalmadero o Cala Isly, próxima a la ciudad de Alhucemas.
Vista de la playa de Sfiha con su campo de dunas fijado por antiguos pinares. A la izquierda parte de la Isla de Tierra.

En el sector oeste de la playa se localiza el Hotel Alhucemas Bay (antiguo Club Med) que suele tener interesantes ofertas http://www.hotel-alhoceima-bay.com y el alojamiento "con encanto" Casa Paca http://www.casapacamarruecos.com/es, muy valorado por los españoles que visitan la zona. Si preferimos quedarnos en la ciudad, Alhucemas dista apenas diez minutos en coche.

En la misma playa existen varios chiringuitos donde se sirven sardinas frescas y otros pescados recién capturados. Si queremos beber alcohol deberemos llevarlo "puesto" y ser discretos para consumirlo. Una buena estrategia para que nadie nos mire mal es pedir un refresco, tirarlo y llenar la lata con un buen "albariño", por ejemplo. Aunque la gran mayoría de los marroquíes no bebe en público, en la misma ciudad de Alhucemas y en algunos centros comerciales se vende alcohol, además de ser productores de buenos vinos... Para nosotros, disponernos a comer una lubina recién pescada con agua o té sería todo un estropicio :)


Un poco de historia:

Finalizada la conquista de Granada, según nos cuenta la historiadora Rosa María de Madariaga, muchos musulmanes se refugiaron en el norte de Marruecos y, en un principio, el miedo a posibles ataques al reino recién conquistado propició la necesidad de hacerse con plazas fuertes en territorio magrebí, por lo que el Cardenal Cisneros se puso manos a la obra poniendo al frente de tal cometido a Pedro Navarro, antiguo corsario y aventurero que conquistó en primer lugar el Peñón de Vélez de la Gomera, del que hablaremos en otro momento.

En el siglo XVI, en tiempos de Felipe II, tiene lugar la expansión del Imperio Otomano y ese miedo al turco y a los piratas berberiscos, entre los que se encontraban los temidos Barbarroja, reforzaron la necesidad de nuevas conquistas con la finalidad de impedir los ataques a las costas del sur de la Península. Si bien la toma del Peñón de Vélez de la Gomera tuvo un motivo fundado, ya que era base de piratas y corsarios, la del Peñón de Alhucemas fue un tanto fortuita y sin orden previa.

Según consta en la obra publicada en 1893 por la Real Academia de la Historia, titulada "Los presidios (1) menores de África y la presencia española en el Rif" de Rafael Pezzi: "Cuando el 27 de agosto de 1673, el general de la armada, príncipe de Montesacro, dobló con sus naves el Morro y divisó la fértil vega que se extiende desde esta punta a Quilates, y, apreciando las ventajas de la posición, desembarcó en la peña de Alhucemas, no es creíble que llevara a cabo tal empresa, pretendiendo solamente agregar a los dominios españoles unas cuantas varas cuadradas de terreno, en diminuto islote, aislado y como perdido en un repliegue de las costas africanas...". El primer nombre con el que se conoció al Peñón de Alhucemas fue el de "Peñón de San Agustín y San Carlos de las Alhucemas". 

(1) El término "presidio" no hace referencia a su uso posterior como cárcel, sino que se refiere, en lenguaje militar, a  una "ciudad o fortaleza que se puede guarnecer de soldados".

Durante el reinado de Felipe II, el por entonces sultán Muley Abdalá aceptó la ocupación de los islotes a cambio de protección, con el fin de frenar la expansión otomana y controlar a los imparables piratas y corsarios.

Desde que en 1673 el Peñón fue ocupado nunca ha dejado de estar habitado por españoles. La vida en la roca siempre ha sido difícil y en diferentes momentos históricos sus moradores fueron olvidados a su suerte en un medio hostil, a lo que había que añadir los constantes ataques de la beligerante tribu rifeña de los Beni Urriaguel, a la que pertenecía el mismo Abd-el-Krim, el cual encabezó la resistencia contra Francia y España durante la Guerra del Rif y llegó a ser líder de la autoproclamada República del Rif (1923-1926).

Al correr de los siglos, numerosos presos políticos y de otra índole fueron encerrados en las mazmorras húmedas y sombrías de esta roca, cuya última morada solía ser el cementerio que se localizaba en un islote adyacente (La Pulpera), trasladado con posterioridad a la Isla de Tierra, a pocos metros del Peñón.  


No es fácil imaginarnos la vida de esos presos y menos cuando el oleaje azotaba con fuerza la roca, la cual resistió el paso de los siglos gracias a un "respiradero" que en otros tiempos contó con una chimenea por donde salía el aire a modo de "bufón llanisco". Los presos del Peñón de Alhucemas, los cuales llegaron a superar a la población civil y militar ocasionando graves enfrentamientos, fueron definitivamente trasladados a la Península a comienzos del siglo XX.



En tiempos del Protectorado español la vida mejoró y el Peñón llegó a funcionar como un pequeño pueblo habitado por militares, funcionarios y civiles los cuales contaban con libertad de desplazamiento y mantenían estrechas relaciones con los rifeños. La población del islote llegó a alcanzar los 406 habitantes en 1910 y según nos cuenta el geógrafo Francisco Quirós Linares, en 1917 contaba con "una sucursal y representación bancaria, once comercios y tabernas, varios consignatarios de buques, un depósito de la Vacuum Oil y un representante de la casa "Singer", cuyo mercado, obviamente, no podía hallarse en el propio Peñón". 
  


El perímetro del Peñón se encuentra totalmente amurallado y en el frente que da a la playa se localizan los baluartes de San Luis, San Carlos y Santa Bárbara, sobre los que se asientan las baterías y una plaza central junto a la que destaca el faro con su alta torre y la iglesia. 


El punto más elevado del islote lo constituye una antigua torre militar que en su día (1895) fue aprovechada para la ubicación de un faro y vivienda del torrero. Este faro de 6º orden emitía luz fija de color blanco y fue modernizado en 1919 hasta que en tiempos del Protectorado perdió su utilidad, siendo sustituido por los faros de Morro Nuevo de la ciudad de Alhucemas y del Cabo Quilates (1930).


Numerosos autores han comparado al Peñón con una fortaleza que se asemeja a un portaviones flotando sobre las aguas de la bahía más importante del mediterráneo marroquí. Tiene una longitud de unos 150 m. por 70 de anchura máxima y 27 m. de altura, su abigarrado caserío ocupa la totalidad de sus 15.000 m2 y desde tierra no se observa ni un solo árbol ni mancha vegetal que subsista entre la apiñada edificación, aunque en algún momento sabemos que existieron pequeñas huertas.


El Peñón de Alhucemas es conocido por los rifeños como Roca de Nekor que hace referencia al antiquísimo puerto que se localizaba en la playa junto a las ruinas arqueológicas de Al-Mazamma

A unos 800 m. al oeste del Peñón se encuentran los islotes deshabitados de Tierra y de Mar, lugar donde se ubicaba el antiguo cementerio destinado a los presidiarios. En tiempos del Protectorado español estos islotes eran aprovechados por las cabras de los rifeños sin mayor problema y hoy en día se encuentran vallados lo que no impidió que en agosto de 2012 un grupo de más de 70 subsaharianos pisara suelo europeo, ocasionando un conflicto diplomático en el que perdieron (como no) los más débiles, entre los que se encontraban varias mujeres embarazadas que a punto estuvieron de tener a sus hijos en tierra española.



El Peñón de Alhucemas se abastece a través de un remolcador y un helicóptero con base en Colmenar Viejo mientras que otro helicóptero de menor tamaño, con base en Melilla, hace las veces de "taxi de emergencia" atravesando el espacio aéreo marroquí, el cual podemos ver en la imagen. El Peñón cuenta con una planta desaladora de agua y grupos electrógenos con la finalidad de conseguir la mayor autonomía posible. 




Hoy en día estas pequeñas islas representan tan solo una reliquia histórica y están habitadas por un destacamento del ejército de tierra que se renueva cada pocas semanas a la espera de conseguir un uso más acorde con los tiempos y es una excepción que un civil pueda visitarlas.

El breve tiempo que permanece cada destacamento en el Peñón, propicia que la vida en el mismo sea mucho más llevadera que en tiempos pasados.




Su cercanía a la costa (con excepción de Alborán) nos permitirá aproximarnos a estos islotes (aunque sea con un teleobjetivo) e igualmente podremos descubrir la interesante costa rifeña de Marruecos y el impresionante Parque Nacional de Alhucemas que se localiza al oeste de la ciudad del mismo nombre. 

Una escapada para conocer estas costas, tan cercanas a las nuestras y tan desconocidas, es del todo recomendable para los que les guste la historia y mezclarse con una cultura muy diferente a la nuestra. Tierras de gentes rifeñas que poco tienen que ver con el resto de sus vecinos y que conservan una interesante lengua propia "el tamazight". Gentes que hablan nuestro idioma y que aún comparten lazos familiares, amistades y recuerdos de cuando los españoles habitaron esta parte del mundo y que estarán dispuestos a abrirnos sus casas con la intención de compartir largas conversaciones sobre un pasado que dicen fue mucho más solidario y próximo entre los vecinos de ambas nacionalidades.




5 comentarios:

  1. Interesante entrada de un lugar que desconozco y que como casi todo, tiene su encanto. A ver si alguna vez que nos arrimemos por allí cerca, nos animamos. Gracias y un beso Belén.

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  2. Os encantaría especialmente el Parque Nacional de Alhucemas. Si alguna vez os animáis no dejes en escribirme. Un abrazo, Paloma.

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  3. Me ha encantado el post.. La mar de interesante y con bonitas fotografias.. Enhorabuena y un saludito desde Madrid..

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  4. No lo conozco, pero parece de película o de cuento. Precioso e interesante reportaje Belén, me ha encantado. Un fuerte abrazo desde Cantabria.

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  5. Gracias a Ana y Germán por vuestra visita. Estoy segura de que disfrutaríais a tope con la fauna de esas latitudes. Hay varios puntos de observación de aves increíbles y aún muy poco conocidos. Si alguna vez os animáis no dejéis de avisar. Fuerte abrazo para el Centro y el Norte.

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