22 ene. 2017

El último hórreo con dibujos de "estilo Villaviciosa o de tradición medieval" del oriente de Asturias.


En la aldea de San Román de Amieva se localizaba un hórreo de especial interés por ser el más oriental de Asturias que contaba con un liño decorado con dibujos geométricos perteneciente al llamado “estilo Villaviciosa o de tradición medieval”, que aparece en los hórreos más antiguos de la región, datados entre los siglos XVI y XVII, además de poseer dos puertas decoradas de diferente cronología

Desgraciadamente, durante la noche del 13 de noviembre de 2014, un fuerte vendaval derribó el hórreo que ya presentaba graves deficiencias de conservación por el abandono de sus propietarios y cuyos restos, después de larga lucha, conseguimos recuperar gracias a la implicación directa del incansable presidente de la Asociación Cultural y Recreativa "El Texu" de San Román, mi querido amigo José Antonio López Crespo, única persona que cuida con esmero todo lo referente a la historia y etnografía de su inolvidable lugar de origen.

Casi dos años se tardó en recuperar las piezas más valiosas y hoy en día se encuentran expuestas en el local de la Asociación, situado en los bajos de la antigua escuela y a disposición de todos aquellos que deseen visitarlas.




El granero se encontraba situado en una pequeña parcela en pendiente, de titularidad pública, situada en el barrio de Cimavilla de San Román, frente a Casa Joseíto y su interior estaba dividido en cuatro cuartos.



En el momento del derrumbe sus propietarios eran: Robustiano Simón Crespo, por herencia de su madre doña Aurora Crespo Arduengo; doña Aurelia Coviella Crespo; doña Sara Coveilla Arduengo, por herencia de su madre doña Tomasa Arduengo Vega y doña Gloria Coviella Coviella, por herencia de uno de sus abuelos maternos, Ruperto o Matilde (fuente: José Antonio López Crespo).


Plano de San Román  (Catálogo Urbanístico del concejo de Amieva). Elaboración propia.

El hórreo se sustentaba por cuatro pies troncocónicos de madera o "pegoyos", con sus caras facetadas, como es común en todo el concejo, que apoyaban en soleras calizas o "pilpayos”. Los “pegoyos”, de distintas alturas, se adaptaban al desnivel del terreno, mientras que entre ellos aparecían otros troncos de árboles como refuerzo. Sobre éstos descansaban sus correspondientes losas circulares de piedra o “pegoyeres”. Sobre esta base asentaban cuatro vigas de madera de castaño “trabes d´abaxu”. Esta estructura soportaba la habitación cuadrada del hórreo, cerrada por tablas verticales de madera o “cureñes” o "colondras" de anchos irregulares, lo que es común en los hórreos de mayor antigüedad.

Al interior se accedía por cuatro puertas, dos de ellas decoradas, situadas en el lado que daba al camino. Las puertas laterales no mostraban especia interés pues, según palabras del presidente de la Asociacion "las realizaron uniendo dos cureñes, a una de ellas le adaptaron una pieza de madera tanto en la parte superior (gonciu) como en la inferior (gurrión) para hacer la función del giro, facilitando la apertura y cierre de la misma, en el 1/4 de la parte sureste se ejecutó la misma operación, en este caso con un listón cilíndrico"




Un tablón, igualmente de madera, llamado “tenobia”, “tanobia” o “talamera”, facilitaba el acceso a las puertas. Sobre “les cureñes” aparecían cuatro vigas, los “trabes d´arriba”, “petriles” o “liños” donde en el principal se encontraban unos sencillos pero valiosos dibujos geométricos que datan a esta pieza dentro del estilo Villaviciosa o de tradición medieval. Desconocemos si el “liño” fue traído de otro lugar o aprovechado de otro hórreo anterior, o bien corresponde al momento inicial su construcción.




En la parte superior del liño, podemos apreciar una sencilla cruz protectora y unas ligeras tallas en "punta de diamante" en la parte baja, a la derecha.

Sobre el liño se situaba otra estrecha viga de madera llamada “sobreliño” que sirve para amortiguar el contacto con las tablas que forman la cubierta, compuesta por una estructura piramidal realizada íntegramente por piezas de madera de castaño. El alero de la cubierta se reforzaba por “tentemozos”, sencillos tablones que se apoyaban en el alero y los “trabes d´abaxo”.

Cubría a cuatro aguas con teja curva árabe, muy probablemente, fabricadas por los Teyeros de Llanes, los cuales visitan asiduamente el concejo hasta los años 60 del pasado siglo y de cuya actividad quedan los restos de dos “teyeres” situadas en las proximidades de San Román, además de un interesante horno, aún recuperable, localizado en las inmediaciones de la Collada y al pie de la Sierra de Amieva.



                                        El hórreo después del derrumbe (sin palabras...)










En este estado permaneció largos meses y por fin, alguien, sin preguntar, encargó a un operario que recogiera las piezas y las ordenara por su cuenta sin ningún tipo de asesoramiento. El liño dibujado quedó atrapado entre los escombros y solo gracias a la ayuda de José Antonio López Crespo se pudo rescatar una parte. A pesar de todo, ese día no lo olvidaremos (1/08/2015) y a pesar de la oposición a la que estamos sometidos, permanecerá a buen recaudo como joya de nuestro arte más humilde y ancestral.



Las piezas más valiosas rescatadas:
  • Liño dibujado



A pesar del trato al que se ha visto sometido, las pinturas se resistieron a desaparecer...

Los sencillos dibujos de este liño, se corresponden con pequeños triángulos en negro realizados con carbón vegetal, entre los que se intercalan pequeños círculos. Este tipo de decoración aparece en los hórreos más antiguos de la región, siendo éstos los más orientales y los únicos dibujos de este estilo del concejo de Amieva.


Los artesanos que realizaron este tipo de dibujos, se inspiraban en las iglesias y capillas del arte románico asturiano, tal vez intentando comparar al hórreo con el “templo” que realmente era para salvar y custodiar las cosechas, como bien dice Iván Muñiz López en su artículo publicado en el nº 1 de la revista Nailos http://nailos.org/nailos-1-2014-art2/

En este caso, podemos comparar los dibujos del liño con los existentes en la benditera y en pila bautismal de la Iglesia Parroquial de San Román de cronología igualmente medieval, donde aparecen las características figuras geométricas.

                             


  • Las puertas talladas
Los hórreos del siglo XVI, suelen tener sus puertas situadas en el lado principal por el que se accede a la habitación. Este elemento es el que sufre una mayor transformación, siendo muy escasos los hórreos que conservan sus puertas originales. 

Las puertas más antiguas constaban de dos listones verticales con  grandes bocallaves  de chapa forjada de forma triangular o cuadrada y aldaba (argolla de hierro) del mismo material. En estas antiquísimas puertas aún se pueden ver las huellas de esas viejas cerraduras.



La puerta de mayor antigüedad es la de la derecha, compuesta por dos listones verticales superpuestos y resaltados de la base, clavada a ella con artesanales puntas de hierro de abultadas cabezas, todas diferentes. Esta puerta cuenta con una sencilla composición artística de forma romboidal, realizada por incisiones que imitan un sogeado. Conserva aldaba de hierro forjado y goznes de madera para hacer el giro, otro de los elementos que nos hablan de su gran antigüedad.


                         


                         
  
La puerta izquierda ha sido claramente sustituida y no se corresponde con la original. 

                          

La decoración frontal responde a las puertas imperantes en el siglo XVIII, compuesta por cuarterones cuadrados o rectangulares, con peinazos ensamblados. Estos cuarterones se tallaban con molduras en ángulo para conjugar líneas y planos, obras de artesanos carpinteros de los que desgraciadamente no conocemos sus nombres.

                            


En este siglo desaparecen los goznes de madera y la forma de sujeción se realizaba por bisagras de forja tradicionales fijadas con clavos de herrero o tirafondos. Los tiradores igualmente de este material, presentaba formas más variadas.

La huella de los habitantes de San Román


La madera de nuestros hórreos y paneras ha sido utilizada desde siempre como lienzo, donde los niños y artistas locales dibujaban o tallaban desde simples iniciales y nombres a todo tipo de temáticas, al igual que ocurre con las valiosas pinturas sobre la Guerra de la Independencia que hemos detectados en otros hórreos de Carbes y Vis, además de otras de gran interés, por su rara temática, que aparecen en una panera de Santoveña.





Talladores y pintores de gran calidad, en su mayoría desconocidos, fueron los que hicieron que nuestros hórreos y paneras fueran reconocidos en Europa por su alto interés artístico y fueran incluidos como uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura europea en madera en el proyecto internacional del Consejo de Europa Wooder cultura throughout Europe (2002). Y como suele ocurrirnos en nuestra Asturias, si exceptuamos al insigne Jovellanos, el primer investigador que trata sobre el hórreo asturiano fue el polaco Eugeniusz Frankowski en su obra Hórreos y palafitos de la península Ibérica (1918), cuyo testigo retomaron otros autores asturianos en los años 80 del pasado siglo, entre los que destacan Florencio Cobo, Armando Graña o Juaco López, actual director del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias de Gijón.

Año tras año, los hórreos y paneras que lograron mantenerse en pie desde tiempos remotos van desapareciendo de nuestra geografía debido a que ya no son necesarios para conservar las cosechas y al abandono de las actividades tradicionales. Desaparecen ante nuestra general indiferencia sin darnos cuenta de que son auténticas reliquias etnográficas, representativas del arte popular y testigos de nuestra historia, realizados por nuestros antepasados, artesanos y artistas que se merecen nuestra admiración y respeto.

En San Román, aún quedan en pie tres hórreos, de los cuales solo uno se mantiene en buen estado de conservación, mientras que los otros dos, localizados en el barrio de La Caviella, pronto pasarán a forman parte del recuerdo si no se remedia urgentemente su estado. La titularidad compartida, el desconocimiento general de su valor y la falta de uso son sus principales enemigos.



25 comentarios:

  1. Quė documentación siempre tan interesante Belen . Qué pena que estos tesoros desaparezcan....Un estupendo trabajo. Un abrazo

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    1. Gracias por tu visita, querida Paloma. Vuestras rutas también están llenas de riquezas etnográficas, gracias a tu estupendo blog pude "visitar" muchas de las que no conozco. Fuerte abrazo.

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  2. Es una lástima que estas joyas arquitectónicas estén tan abandonadas, ¿no hay una figura legal concerniente a la protección para los hórreos?. Como bien dices son auténticas reliquias etnográficas, no las podemos perder. Como ya te dije en otra ocasión, lo de las pinturas me parece un tema fascinante, creo muy poca gente las conoce. Gracias por compartir Belén, un fuerte abrazo y los mejores deseos para este año. "Waiting for spring"

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    1. Germán, los hórreos y paneras están considerados como Bienes de Interés Cultural, pero como si no... aunque den subvenciones, ponerse de acuerdo entre los propietarios es un imposible, el minifundio lo ocupa todo, hasta las mentes. Fuerte abrazo, querido vecino.

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  3. Un edificio tan interesante. ¿Qué le pasará ahora? Supongo que los "pegoyeres" están ahí para evitar que los roedores entren en el granero.

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    1. Hola, Nick, en Asturias hay más de 6 mil graneros (hórreos, paneras y cabazos), es un patrimonio único y muy interesante que día a día va desapareciendo para vergüenza nuestra. Efectivamente, están construidos pieza a pieza, son desmontables y "pegoyeres" y escalera de acceso, están pensadas para evitar que suban los roedores. Fuerte abrazo para England.

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  4. Difícilmente se podrán seguir conservando si no es con ayudas ajenas ──públicas o privadas── para mantenerlos en buen estado de conservación. Es de suponer que, entre otras cosas, la edad de sus propietarios también es una causa, en cierta manera, de impotencia para seguir cuidándolos. No sólo su uso habitual (que muchas veces se dedica ya a otras cosas, como trastero o cuarto de radioaficionado, o tendedero, etc) ha pasado al recuerdo por esa vejez y falta de fuerzas de aquellos que lo empleaban, si no por necesaria inversión que, muchas veces, ni se tiene o no se puede ya que se dedica a otras cosas más vitales. Además esa falta de efectivo, tiempo, ganas o cualquier otro impedimento físico o de cualquier índole a lo largo del tiempo va acumulando una carga de podredumbres, holguras, desequilibrios, etc., que consecuentemente en algún momento llegamos a ver. Supongo que esos son algunos de los factores que determinan su estado y finalmente derrumbe. Y pienso que sus propietarios sentirán mucho su consecuencia.
    La recuperación de ciertas partes es importante y sus trabas (y trabes )´ podrían estar determinadas por ese interés de posesión y pertenencia que para regalar o donar algo, siempre puede ser (im)posible que dar a cambio de nada es una forma más de hacer el primo; podrían pensar quienes eran dueños. Las oposiciones llueven de muchos lados y cuando estamos pensando que se hace un bien, se podría (sin querer) estar sometiendo a sus propietarios al temor a ser señalados como tacaños. La mentalidad de quién no tuvo mucho, conlleva, a pensar que lo poco representa gran valor aunque esté inservible...Algo así representaban Faemino y Cansado en los noventa, en aquella parodia de los platos combinados y su contenido.
    Lo curioso es que estuviera en terreno público; por ello toma un valor aún más social y representa unas situaciones determinadas en las aldeas por circunstancias que son interesantes para analizar y no olvidar. Contratos de palabra y trueques. Ejemplos como esos permisos para plantar castaños en terrenos ajenos o construir en otros públicos lo que era de condición y uso privado o propia. Tantas cosas en común.
    Ningún material es eterno si no se mantiene.

    Apreixos :)´

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    1. Gracias, querido d:D`por tus meditados comentarios, eres una luna, por no decir un sol. Verdades dices, pero el minifundio mental al que estamos sometidos nos impide ver más allá. Deberíamos estar orgullosos de nuestro patrimonio, presumir de ello. Si se pide para una fiesta, para una comilona, sobra gente que se apunte, si se trata de salvar un patrimonio irrepetible, es un imposible. Todos viven bien, no hay pobreza, afortunadamente. Los viejinos van muriendo y esos sí que les daban valor a las cosas antiguas, los más jóvenes piensan que es mejor tirar la vieja casona y hacerse un "chalet" con distribución de piso... en fin, querido amigo, cualquier campesino francés, inglés o de otra cultura estaría orgulloso y se uniría para salvar lo que sus mayores construyeron con tanto esfuerzo. Los hórreos y paneras son bienes muebles, se montan y desmontan pieza por pieza y al estar su propiedad compartida, con escasas excepciones, el terreno donde se ubican era de titularidad pública, aprovechando pequeñas parcelas entre los caminos que servían a la aldea. Aun quedan en pie más de 6 mil, muchos de ellos decorados y pintados, con tres estilos diferentes. Si te interesa el tema te puedo mandar documentación. Los cabazos de estilo Mondoñedo y Ribadeo que existen en los concejos asturianos más próximos a Galicia, son otra historia que tu bien conocerás. Fuerte abrazo, muchachote.

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    2. ¿Interesado en esos datos? Claro, profesora, usted envié que yo...ya si eso...voy leyendo :))´
      Tengo un gran libro, especialmente bueno, que compré hace muchísimos años sobre los hórreos de Galiza y suelo leerlo o releerlo poco a poco algunos días o bien lo consulto de vez en cuando. Es un obra muy buena, un compendio fantástico, sobre todos estos asuntos. Esta tarde apuntaré sus datos y te los envío...además de alguna otra cosa que deberás estar atenta a y en aquella dirección que una vez me enviaste para lo postal...¿oka? ;)´
      Esta tarde prepararé algo y espero te llegue en buenas condiciones como la otra vez...

      Reciba mi más cordial y deferente saludo; además de buen año a todos los aquí reunidos.

      Saúde e Esquilme Ceibe :)´

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  5. Gracias por tu comentario en mi blog, Belén :)
    Trabajar con la madera y restaurar es muy interesante, ademas le gusta a los gatos, jaja!!
    Un abrazo de Francia y buena semana :)

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  6. Que maravilla, pero que pena que estén tan echados a perder.. Con lo bonitos que son.. Un saluditos guapa..

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    1. Querida Ana, gracias por tu visita, cuando ya queden pocos entonces echaremos las manos a la cabeza... Un besazo para Madrid.

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  7. Estupenda entrada, una pena el estado de nuestro patrimonio arquitectónico. Un abrazo

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    1. Querido Miguel, bien sabes que lo que no produce de inmediato, poco interesa. Fuerte abrazo.

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  8. Gran leer que este antiguo granero con sus dibujos valiosos reconstruida. Se necesitaron dos años, pero ha valido la pena. Informe impresionante foto que muestra aquí.
    Saludos

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    1. Gracias por tu visita, querida Helma, ojalá que ese patrimonio no estuviera por los suelos. Un abrazo para Holanda.

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  9. Hello Belén,
    Very nice pictures.
    So special and impressive to see all the shots of the collapsed barn.

    Greetings, Marco

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    1. Welcome Marco, many thanks for your comment. Warm greetings.

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  10. There is a certain element of sadness in looking at these pictures. Great shots, however.

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    1. Muchas gracias por tu visita, David, ahora mismo me voy a tu blog. Saludos desde Asturias.

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  11. Una pena ver como se pierde tanto patrimonio. En los dos últimos dos veranos participé en la rehabilitación de dos horreos familiares. Cuando entras a verles las tripas, te das cuenta de que este tipo de construcciones, especialmente las más antiguas son una verdadera obra de arte en cuanto a diseño y construcción.
    Un saludo

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  12. Muchas gracias por tu visita, admirado Cienfuegos. La forma en la que antiguamente dividían el cuarto del hórreo a través de entretejido de varas de avellano, cortadas en "sazón de luna", es una obra de arte como bien dices. Bienvenido y mucha salud para seguir caleyeando.

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  13. Casi había olvidado los trabes, pilpayo, tenobia, colondra.... ¡qué nombres tan guapos!. Y la construcción sin clavos, sólo encajando piezas, una obra artesana que nos coloca en otra época. Es verdad, hay muchas razones para conservarlos y admirarlos. Muy interesante, Belén.

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    1. ¡Me alegro, querida Gres, de habértelos recordado!. Las cosas van muy mal para nuestro patrimonio etnográfico, como bien sabes. Ya en el cole nos tenían que concienciar de su valor, pero... lo que no da dinero rápido no importa. Fuerte abrazo.

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