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17 jun 2016

El Jebha (Costa Mediterrránea de Marruecos)

Continuando con el recorrido por la costa norte de Marruecos, hoy nos detendremos en la pequeña ciudad  de El Jebha, localizada en la Costa de Gomara, a medio camino entre Tetuán y Alhucemas. 

Una de las primeras referencias de este pequeño núcleo de población las encontramos en el libro de Juan León el Africano Descripción general de África y de las cosas peregrinas que allí hay (Siglo XVI), donde dice: "Gehba. Población chica / y bien amurallada. Edificada por africanos a unas veinticinco millas de Bedis, a veces está habitada, a veces no, según los recursos de que dispongan quienes la gobiernan y cuidan. La rodea un territorio áspero donde se encuentran muchos manantiales y algabas. Vense en los alrededores algunos majuelos y frutales. No dispone de ciudad de edificios ni alojamientos convenientes, excepto la cerca, que está bien construida". 

La ciudad fue construida por los españoles en época del Protectorado, siguiendo el tradicional plano en cuadrícula y aprovechando un enclave privilegiado situado al oeste de la desembocadura del río Ouringa. El asentamiento tomó el nombre de Puerto Capaz en alusión al capitán español que realizó la conquista en 1926, llamado Osvaldo Capaz.

El Jebha se encontraba aislado y prácticamente incomunicado hasta que en 2012  se completó la nueva carretera costera, conocida como "Rocade Méditerranéenne" o "Rocade du Rif", gracias a la cual podremos recorrer con facilidad estas desconocidas costas, repletas de riquezas naturales y culturales, las cuales forman parte de la Reserva Intercontinental del Mediterráneo Andalucía (España)-Marruecos, declarada el 25 de octubre de 2006, e incluida en la Lista Mundial de Reservas de la Biosfera.


El Jebha pertenece a la provincia de Chefchaouen, integrada en la región Tánger-Tetuán-Alhucemas. Dista 182 km de Tánger, donde se encuentra el aeropuerto internacional más próximo (Ibn Batouta) y cuenta con una población que no llega a los tres mil habitantes. 

Si queremos conocer estas costas en total libertad, lo más aconsejable es ir con nuestro propio vehículo vía Algeciras-Ceuta, siempre teniendo en cuenta que tendremos que armarnos de paciencia en el paso de la frontera con Marruecos, mucho más llevadera si evitamos los meses del verano.



El recorrido a través de la nueva carretera costera no será en absoluto aburrido, por lo que muy probablemente nos llevará más tiempo del estimado ya que pararemos y volveremos a parar para contemplar el paisaje desde los numerosos miradores que jalonan esta carretera, eso si, sin ningún tipo de señalización ni acondicionamiento especial.



Según nos vamos acercando a nuestro destino, la carretera, que circula por primera línea de costa como un gran mirador, nos permitirá ir descubriendo la magnífica Costa de Gomara, que conserva hoy en día todo su carácter natural. Otro día os enseñaré Taghssa, otro de los lugares más sorprendentes de este recorrido mediterráneo, desde donde esta hecha la foto.

La carretera continúa trepando por los acantilados costeros, y desde ella podremos apreciar una espectacular y solitaria playa, conocida como El Maleh.





A la izquierda de la imagen aparece el puerto pesquero y parte de su caserío, donde sobresale el minarete de la nueva mezquita. Los lugareños conocen el lugar como El Frente, haciendo alusión a su intrincada geomorfología que se abre al interior en una pequeña llanura antes de que las montañas rifeñas la cierren por ambos lados.



Antes de alcanzar el núcleo de población, nos encontraremos con la desembocadura del río (oued) Ouringa, donde se encuentra un camping abierto por los veranos. A la izquierda de la imagen aparece la Punta Pescadores, tras la cual se esconde una de las playas más hermosas de estas costas, conocida como el Circo de Jebha o Marsadar que veremos a continuación de detenernos en esta pequeño enclave costero.


Una gran recta, donde suelen colocarse numerosos vendedores de frutas y otros productos locales, nos llevará hasta el mismo centro del pueblo.




Nada más llegar, a nuestra derecha, aparece el Hotel El Mamoun que ofrece habitaciones limpias y confortables y en su planta baja cuenta con un buen restaurante de pescado fresco. En este edificio se ubicaba el antiguo casino español en tiempos del Protectorado.

El pueblo en sí no tiene gran interés ni cuenta con especial atractivo, con excepción de las escasos restos de la arquitectura española de los años 20-30, donde destaca el edificio del gobierno local, en mal estado de conservación y la casa de Osvaldo Capaz.


Edificio del antiguo gobierno local de época del Protectorado



La casa del capitán Osvaldo Capaz, es uno de los escasos restos de la arquitectura española y en la actualidad está ocupada por un agradable restaurante.


Plaza central, aún conocida como "Plaza Española", donde se encuentran dos hoteles populares y un cafetín tradicional donde sirven buenos desayunos con café, zumo de naranja, huevos fritos y pan artesanal, por poco más de un euro.



Sin duda, si hemos llegado hasta este punto, no podemos dejar de subir hasta Punta Pescadores, visitar las ruinas de los enclaves militares españoles y dejarnos sorprender por la visión aérea de una de las ensenadas más bellas de este litoral.

El acceso a Punta Pescadores arranca de la plaza central del pueblo, junto a la casa de Osvaldo Capaz. Podemos acceder en 4x4 o mucho mejor a pie ya que el recorrido, aunque pendiente, es corto y muy llevadero (menos de 1 km).

Al poco de iniciar el ascenso podremos disfrutar de excelentes vistas del Jebha y de la costa que venimos recorriendo.



En lo alto de Punta Pescadores aparecen los restos de antiguos edificios militares españoles y del viejo cementerio abandonado.


El morabo (especie de capilla) de Sidi Ihna el Ouardani (santo musulmán), se localiza en lo alto de la punta y en los meses de agosto se celebra una popular romería; al fin y al cabo las tradiciones religiosas no son tan diferentes en ambas orillas... Os recomiendo asistir a una de estar romerías, principalmente a quienes les guste la fotografía de lo insólito.

Si os interesa conocer mejor la historia del Jebha, no dejéis de visitar esta página  http://eljebha.com/


Morabo en Punta Pescadores

Si ya nos hemos cansado de tanta historia y preferimos la naturaleza en su estado más puro, aún nos quedará la sorpresa final. Bordearemos la punta siguiendo el caminillo de tierra y nos prepararemos para la visión:


El caminillo nos llevará hasta lo alto de la ensenada del Circo de Jebha, maravillosa ensenada  que ocupa el mismo frente de Punta Pescadores, bordeada por verticales acantilados, perfecto refugio para antiguos corsarios y piratas... El acceso se produce por un vertical camino de tierra.



El primer tramo de la ensenada deja a sus pies una breve zona llana formada por arenas gruesas y piedra procedente de la erosión de los acantilados.


Tras la punta que cierra la ensenada por el este se encuentran otras pequeñas calas de aguas cristalinas y si continuamos con el mismo rumbo, aparecerá una inmensa playa rectilínea, solitaria e igualmente inalterada, llamaba Lawhat a la que también podremos acceder por un camino de tierra que circula sobre los acantilados.


Playa de Lawhat desde el camino de los acantilados


Dejando atrás el pueblo de El Jebha, la gran carretera costera trepa por las estribaciones rifeñas en cómodo y espectacular recorrido. Desde lo alto de estas primeras curvas podremos contemplar el pueblo y la costa que dejamos atrás.


Os recomiendo parar en un café popular situado en el alto de las primeras curvas antes de continuar camino hacia el este.


A partir de este punto "la carretera del Rif" nos llevará por impresionantes toboganes que trepan por las montañas, separándose de la primera línea de costa, abriendo a nuestro paso nuevos e impactantes paisajes...


En la siguiente imagen de google earth os dejo las referencias básicas. Si os animarais a visitar estas costas tened en cuenta que en estos momentos están en pleno Ramadán que finaliza el próximo 6 de julio.


¡Buen resto de primavera!.

16 abr 2016

Las islas españolas olvidadas (I). El Peñón de Alhucemas y las islas de Tierra y de Mar.

Si creemos que no nos queda rincón de España por conocer, es probable que nos olvidemos de unas pequeñas islas que no aparecen ya ni en los libros de texto ni mucho menos en las propuestas de las agencias de viajes... No hará falta un largo periplo ni contar con elevado presupuesto para acercarnos a ellas.

El Peñón de Alhucemas, localizado a 128 km al oeste de Melilla, forma parte, junto con el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, el pequeño islote de Perejil y la isla de Alborán, del territorio español más desconocido. Estos islotes e islas, olvidados por la gran mayoría, no pertenecen a ninguna provincia española (con excepción de la isla de Alborán que se integra en la provincia de Almería) y se les denomina "plazas menores" estando regidos directamente por el Gobierno de España.





El Peñón de Alhucemas y las islas de Tierra y Mar se localizan en la zona central de la costa mediterránea de Marruecos, en la bella bahía de Alhucemas (cuyo nombre significa "espliego-lavanda" en árabe) y a escasos metros de las arenas de la inmensa playa de Sfiha, la cual aún conserva gran parte de su carácter natural.



Vista del Peñón de Alhucemas y los islotes de Tierra y de Mar. En primer término la playa de Espalmadero o Cala Isly, próxima a la ciudad de Alhucemas.
Vista de la playa de Sfiha con su campo de dunas fijado por antiguos pinares. A la izquierda parte de la Isla de Tierra.

En el sector oeste de la playa se localiza el Hotel Alhucemas Bay (antiguo Club Med) que suele tener interesantes ofertas http://www.hotel-alhoceima-bay.com y el alojamiento "con encanto" Casa Paca http://www.casapacamarruecos.com/es, muy valorado por los españoles que visitan la zona. Si preferimos quedarnos en la ciudad, Alhucemas dista apenas diez minutos en coche.

En la misma playa existen varios chiringuitos donde se sirven sardinas frescas y otros pescados recién capturados. Si queremos beber alcohol deberemos llevarlo "puesto" y ser discretos para consumirlo. Una buena estrategia para que nadie nos mire mal es pedir un refresco, tirarlo y llenar la lata con un buen "albariño", por ejemplo. Aunque la gran mayoría de los marroquíes no bebe en público, en la misma ciudad de Alhucemas y en algunos centros comerciales se vende alcohol, además de ser productores de buenos vinos... Para nosotros, disponernos a comer una lubina recién pescada con agua o té sería todo un estropicio :)


Un poco de historia:

Finalizada la conquista de Granada, según nos cuenta la historiadora Rosa María de Madariaga, muchos musulmanes se refugiaron en el norte de Marruecos y, en un principio, el miedo a posibles ataques al reino recién conquistado propició la necesidad de hacerse con plazas fuertes en territorio magrebí, por lo que el Cardenal Cisneros se puso manos a la obra poniendo al frente de tal cometido a Pedro Navarro, antiguo corsario y aventurero que conquistó en primer lugar el Peñón de Vélez de la Gomera, del que hablaremos en otro momento.

En el siglo XVI, en tiempos de Felipe II, tiene lugar la expansión del Imperio Otomano y ese miedo al turco y a los piratas berberiscos, entre los que se encontraban los temidos Barbarroja, reforzaron la necesidad de nuevas conquistas con la finalidad de impedir los ataques a las costas del sur de la Península. Si bien la toma del Peñón de Vélez de la Gomera tuvo un motivo fundado, ya que era base de piratas y corsarios, la del Peñón de Alhucemas fue un tanto fortuita y sin orden previa.

Según consta en la obra publicada en 1893 por la Real Academia de la Historia, titulada "Los presidios (1) menores de África y la presencia española en el Rif" de Rafael Pezzi: "Cuando el 27 de agosto de 1673, el general de la armada, príncipe de Montesacro, dobló con sus naves el Morro y divisó la fértil vega que se extiende desde esta punta a Quilates, y, apreciando las ventajas de la posición, desembarcó en la peña de Alhucemas, no es creíble que llevara a cabo tal empresa, pretendiendo solamente agregar a los dominios españoles unas cuantas varas cuadradas de terreno, en diminuto islote, aislado y como perdido en un repliegue de las costas africanas...". El primer nombre con el que se conoció al Peñón de Alhucemas fue el de "Peñón de San Agustín y San Carlos de las Alhucemas". 

(1) El término "presidio" no hace referencia a su uso posterior como cárcel, sino que se refiere, en lenguaje militar, a  una "ciudad o fortaleza que se puede guarnecer de soldados".

Durante el reinado de Felipe II, el por entonces sultán Muley Abdalá aceptó la ocupación de los islotes a cambio de protección, con el fin de frenar la expansión otomana y controlar a los imparables piratas y corsarios.

Desde que en 1673 el Peñón fue ocupado nunca ha dejado de estar habitado por españoles. La vida en la roca siempre ha sido difícil y en diferentes momentos históricos sus moradores fueron olvidados a su suerte en un medio hostil, a lo que había que añadir los constantes ataques de la beligerante tribu rifeña de los Beni Urriaguel, a la que pertenecía el mismo Abd-el-Krim, el cual encabezó la resistencia contra Francia y España durante la Guerra del Rif y llegó a ser líder de la autoproclamada República del Rif (1923-1926).

Al correr de los siglos, numerosos presos políticos y de otra índole fueron encerrados en las mazmorras húmedas y sombrías de esta roca, cuya última morada solía ser el cementerio que se localizaba en un islote adyacente (La Pulpera), trasladado con posterioridad a la Isla de Tierra, a pocos metros del Peñón.  


No es fácil imaginarnos la vida de esos presos y menos cuando el oleaje azotaba con fuerza la roca, la cual resistió el paso de los siglos gracias a un "respiradero" que en otros tiempos contó con una chimenea por donde salía el aire a modo de "bufón llanisco". Los presos del Peñón de Alhucemas, los cuales llegaron a superar a la población civil y militar ocasionando graves enfrentamientos, fueron definitivamente trasladados a la Península a comienzos del siglo XX.



En tiempos del Protectorado español la vida mejoró y el Peñón llegó a funcionar como un pequeño pueblo habitado por militares, funcionarios y civiles los cuales contaban con libertad de desplazamiento y mantenían estrechas relaciones con los rifeños. La población del islote llegó a alcanzar los 406 habitantes en 1910 y según nos cuenta el geógrafo Francisco Quirós Linares, en 1917 contaba con "una sucursal y representación bancaria, once comercios y tabernas, varios consignatarios de buques, un depósito de la Vacuum Oil y un representante de la casa "Singer", cuyo mercado, obviamente, no podía hallarse en el propio Peñón". 
  


El perímetro del Peñón se encuentra totalmente amurallado y en el frente que da a la playa se localizan los baluartes de San Luis, San Carlos y Santa Bárbara, sobre los que se asientan las baterías y una plaza central junto a la que destaca el faro con su alta torre y la iglesia. 


El punto más elevado del islote lo constituye una antigua torre militar que en su día (1895) fue aprovechada para la ubicación de un faro y vivienda del torrero. Este faro de 6º orden emitía luz fija de color blanco y fue modernizado en 1919 hasta que en tiempos del Protectorado perdió su utilidad, siendo sustituido por los faros de Morro Nuevo de la ciudad de Alhucemas y del Cabo Quilates (1930).


Numerosos autores han comparado al Peñón con una fortaleza que se asemeja a un portaviones flotando sobre las aguas de la bahía más importante del mediterráneo marroquí. Tiene una longitud de unos 150 m. por 70 de anchura máxima y 27 m. de altura, su abigarrado caserío ocupa la totalidad de sus 15.000 m2 y desde tierra no se observa ni un solo árbol ni mancha vegetal que subsista entre la apiñada edificación, aunque en algún momento sabemos que existieron pequeñas huertas.


El Peñón de Alhucemas es conocido por los rifeños como Roca de Nekor que hace referencia al antiquísimo puerto que se localizaba en la playa junto a las ruinas arqueológicas de Al-Mazamma

A unos 800 m. al oeste del Peñón se encuentran los islotes deshabitados de Tierra y de Mar, lugar donde se ubicaba el antiguo cementerio destinado a los presidiarios. En tiempos del Protectorado español estos islotes eran aprovechados por las cabras de los rifeños sin mayor problema y hoy en día se encuentran vallados lo que no impidió que en agosto de 2012 un grupo de más de 70 subsaharianos pisara suelo europeo, ocasionando un conflicto diplomático en el que perdieron (como no) los más débiles, entre los que se encontraban varias mujeres embarazadas que a punto estuvieron de tener a sus hijos en tierra española.



El Peñón de Alhucemas se abastece a través de un remolcador y un helicóptero con base en Colmenar Viejo mientras que otro helicóptero de menor tamaño, con base en Melilla, hace las veces de "taxi de emergencia" atravesando el espacio aéreo marroquí, el cual podemos ver en la imagen. El Peñón cuenta con una planta desaladora de agua y grupos electrógenos con la finalidad de conseguir la mayor autonomía posible. 




Hoy en día estas pequeñas islas representan tan solo una reliquia histórica y están habitadas por un destacamento del ejército de tierra que se renueva cada pocas semanas a la espera de conseguir un uso más acorde con los tiempos y es una excepción que un civil pueda visitarlas.

El breve tiempo que permanece cada destacamento en el Peñón, propicia que la vida en el mismo sea mucho más llevadera que en tiempos pasados.




Su cercanía a la costa (con excepción de Alborán) nos permitirá aproximarnos a estos islotes (aunque sea con un teleobjetivo) e igualmente podremos descubrir la interesante costa rifeña de Marruecos y el impresionante Parque Nacional de Alhucemas que se localiza al oeste de la ciudad del mismo nombre. 

Una escapada para conocer estas costas, tan cercanas a las nuestras y tan desconocidas, es del todo recomendable para los que les guste la historia y mezclarse con una cultura muy diferente a la nuestra. Tierras de gentes rifeñas que poco tienen que ver con el resto de sus vecinos y que conservan una interesante lengua propia "el tamazight". Gentes que hablan nuestro idioma y que aún comparten lazos familiares, amistades y recuerdos de cuando los españoles habitaron esta parte del mundo y que estarán dispuestos a abrirnos sus casas con la intención de compartir largas conversaciones sobre un pasado que dicen fue mucho más solidario y próximo entre los vecinos de ambas nacionalidades.




9 feb 2015

Guía de las playas y costa mediterránea de Marruecos

Por fin, ya está disponible la Guía de las playas y costa mediterránea de Marruecos, la cual venderemos directamente a través de nuestro correo electrónico bmsolar@gmail.com

Para los que están familiarizados con el mundo de la edición, bien saben que entre el distribuidor y el librero se quedan en torno al 60% del precio del libro, lo que no cubriría ni el coste mínimo del trabajo. Si alguien está interesado en publicar y comercializar sus propios libros, poneros en contacto y os lo cuento con detalle. La autoedición es la única solución para poder seguir publicando, a no ser que encontréis a un "mecenas" que os subvencione...

Las características de la guía son:

Formato vertical 13 x 21 cm.
270 páginas
Introducción general sobre la historia y la geografía del norte de Marruecos
y demás información necesaria para planificar el viaje.
Cartografía de elaboración propia de toda la costa mediterránea con los servicios existentes
Fichas de cada una de las 99 playas catalogadas
Callejeros originales de las principales ciudades.
p.v.p. 20 € + gastos de envío





Apasionante viaje de casi 600 km de recorrido a través de la totalidad de la costa norte marroquí, (entre Tánger y Saïdia, frontera con Argelia), siguiendo la nueva carretera costera (Rocade Méditerranéenne), la cual transita entre el mar y la cordillera del Rif. Territorio que formó parte, casi en su totalidad, del antiguo Protectorado español donde el castellano aún es hablado por gran parte de la población. Región poco conocida que esconde tesoros naturales (como el Parque Nacional de Alhucemas) y culturales de primer orden (lugares arqueológicos abandonados, historia compartida, ciudades fundadas por los españoles, como El Jebha, Alhucemas, Nador... y un sinfín de sorpresas que iremos descubriendo a lo largo del camino. 

La proximidad geográfica a España, tan próxima y tan lejana, las buenas comunicaciones, la amabilidad de sus gentes y los precios, aún muy razonables, convierten a estas costas en una alternativa que no os defraudará. Aunque a lo largo del recorrido existen zonas para los más comodones y menos aventureros, a mi entender, este territorio interesará especialmente a los que estén dispuestos a integrarse con las culturas locales y busquen en el viaje un aliciente más personal y alternativo. Los estudiosos de las aves, encontrarán un gran número de miradores naturales, ríos y lagunas, como la de Nador... los entomólogos serán pioneros, ya que no existe ningún estudio específico de la zona, los geólogos igualmente descubrirán puntos de interés que no aparecen ni en los mapas... en fin, en otras entradas os seguiré contando para no alargarme demasiado.

Algunas páginas de la guía

  • índice general

  •  una página de la introducción


  • ejemplo de un tramo costero


  • ejemplo de una ficha de playas



  • ejemplo de la cartografía de una ciudad

Los autores son:

la titular de este blog, con la colaboración especial de JL Navazo, sin duda, uno de los mejores conocedores de la historia antigua y actual de Marruecos.

La cartografía, de elaboración propia, y ejecutada con un Sistema de Información Geográfico SIG, ha sido realizada con la inestimable ayuda de mi admirado y jóven geógrafo Rodrigo Álvarez Bretch.

La maquetación final ha corrido a cargo de DeOtraForma, basada en una anterior de Laura Fdz. Blanco y la impresión la ha hecho Artes Gráficas Eujoa, con el asesoramiento especial de Armando Cuendias, profesional y amigo de infinita paciencia.

Para cualquier consulta podéis escribirme a bmsolar@gmail.com

¡Salud para seguir viajando!.







13 oct 2014

Adouz, capital histórica de la tribu Bocoya. Parque Nacional de Alhucemas.

La ciudad histórica de Adouz, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, se localiza en el centro norte del Parque Nacional de Alhucemas, a unos 25 km. al oeste de la capital marroquí del mismo nombre. Sus coordenadas geográficas son 35º10´25.73´´ N / 4º10´14.56´´W, dista tan solo 2,5 km del mar y se sitúa en una atalaya en torno a los 600 m. de altitud, bordeada por un relieve caótico y quebrado con predominio de rocas calizas.


Cheikh Adouz, ermitaño que se refugió en estas tierras en el siglo XII, está considerado como el fundador de la ciudad, la cual se convirtió en centro de referencia económico y espiritual de los Bocoyas y otras tribus rifeñas, cuando aún faltaban ocho siglos para que la capital de la provincia Alhucemas o Al Hoceima apareciera en el mapa.



La antigua capital de la tribu rifeña de los Bocoya, guerreros e independientes, hoy en día se conserva como un auténtico tesoro escondida tras el caótico relieve del Parque Nacional de Alhucemas. Su acceso arranca del núcleo de población de Rouadi, localizado sobre la misma carretera costera, de la que dista unos 12 km. a través de pistas de tierra las cuales nos llevará media hora recorrer.


A la llegada a las proximidades del núcleo histórico nos sorprenderá, sobremanera si somos asturianos, la existencia de un gran número de "facinas o varas de yerba", las cuales se organizan de forma impecable sobre terrenos comunales. Estos almiares, son imprescindibles para los campesinos rifeños como modo de conservación del alimento para el ganado. La yerba seca se ciñe a un pie derecho de madera, como si de una escultura se tratara y se protegen de los vientos con cuerdas que arrancan de la cumbrera, de las que cuelgan grandes piedras. En ocasiones toda la estructura se cubre con redes cuando los fuertes vientos arrecian. Al igual que está ocurriendo en Asturias, en cuanto lleguen las empacadoras y los plásticos desaparecerán para siempre del paisaje.


A la entrada del núcleo de población, encontraremos un rudimentario cartel que nos avisará de la necesidad de circular con cuidado. 




El camino hacia Adouz suele estar transitado por numerosas jóvenes que subidas a sus burros son las encargadas de ir a buscar el agua a las fuentes que brotan en las inmediaciones.



A la entrada del núcleo tradicional, se ubica la mezquita levantada en el siglo XIV por orden del sultán Abou Alhassan Almarini, de la dinastía de los meriníes y de la que existe una réplica exacta en el cercano núcleo de Immestasen.


Una de las peculiaridades de este lugar histórico radica en la concentración de sus edificios, los cuales forman calles adaptadas al terreno y sus casas se disponen pared con pared, al contrario de lo que ocurre con el poblamiento rural rifeño, donde los bellos edificios tradicionales, con hornos de pan y huertas, se ubican dispersos y alejados entre sí.


A su vez, Adouz sirvió de refugio a moriscos expulsados de Andalucía y a los habitantes de la próxima ciudad de Bades, destruída por los españoles en 1564. El espíritu independiente y orgulloso de las tribus rifeñas les costó en numerosos momentos de la historia la represión y persecución por parte de sultanes y dignatarios, si bien ese admirable espíritu, libre e indestructible, permanecerá en su genética para siempre.


En la actualidad (octubre de 2014), un gran número de edificios se encuentran deshabitados, si bien se puede apreciar labores de rehabilitación que esperemos pronto tengan como resultado la salvación de este valioso y ancestral patrimonio.


Los materiales empleados son los propios del entorno: piedra caliza, adobe y madera de especies autóctonas. Las plantas de los edificios son rectangulares y la vivienda principal tiene dos alturas con cubierta plana.



En el remate de las cumbreras, destacan unos bellos elementos de madera curvada, a modo de gabitos que sirven de sujección a otras varas transversales que forman un pequeño alero.





En ocasiones los muros perimetrales de las fincas se adaptan a la curvatura del terreno, formando calles.


La vida diaria quedaba oculta a las miradas exteriores, los buenos y grandes edificios de piedra caliza abren en sus gruesos muros pequeños vanos, mientras que la puerta principal de entrada a la vivienda está realizada con sencillos tablones de madera.










Hoy en día, la población de Adouz continúa viviendo del sector primario: pesca, agricultura y ganadería, ayudados por su gran habilidad para trabajar el mimbre y el barro. Los hombres son los encargados de elaborar los famosos sombreros de Adouz, mientras que las mujeres fabrican escobas y dan forma a vasijas y recipientes que luego se cubren con sencillos dibujos.

Las asociaciones juegan un papel importante en el desarrollo de Adouz y del Parque Nacional de Alhucemas; gracias a su actividad muchos jóvenes pueden permanecer en sus lugares de origen, ahora que la emigración pasa por momentos difíciles.


En los años 60 y 70 del pasado siglo, gran parte de la población emigró principalmente a Bélgica, Holanda y España. Gracias al compromiso permanente y a las aportaciones de estos emigrantes, Adouz se conserva vivo y habitado, siendo sin duda uno de los principales recursos culturales del aún poco conocido Parque Nacional de Alhucemas.

En la foto aparen ya nuestros amigos Omar y Fátima, unos de tantos rifeños que hemos conocido y que nos han robado el corazón por su hospitalidad y ganas de compartir horas de conversación. Omar ha sido emigrante en Mallorca y ha conseguido su sueño de poder regresar a su tierra para vivir una vida sencilla, rodeado de su burro, un viejo perro al que cuida con cariño y al lado de su querida Fátima ¡duro camino hacia la felicidad!.


Ha sido poco, muy poco, el tiempo que hemos podido dedicar a Adouz, esperemos volver pronto para seguir profundizando en este extraordinario lugar, tan lejano y tan próximo.



Nota: En Adouz existe una casa tradicional con alojamiento.
Su reserva puede hacerse por Internet http://www.riftourisme.com/