21 jul. 2019

Aricia cramera -southern brown argusen- en la Sierra de Sobia (Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa). Asturias.

La mariposa Aricia cramera (Eschscholtz, 1821) no es fácil de encontrar en Asturias, ya que se encuentra irregularmente repartida desde el nivel del mar hasta las altas cumbres cantábricas que superan los 1700 metros de altitud.

Tuve la suerte de verla en dos ocasiones y en el mismo lugar, gracias a la ayuda de mi amigo el investigador y entomólogo José González Fernández https://rinconentomologo.blogspot.com/ y en uno de esos parajes que nuestra Asturias infinita conserva con sus penas y glorias -para el visitante que no depende del arduo trabajo pastoril-.


Precioso licénido que no llega a los tres centímetros de tamaño y que presenta, con sus alas cerradas, una coloración azul metálica en la base de sus alas, las cuales presentan una base marrón claro y cuya ornamentación se va intensificando hacia el final de las alas, primero con puntos negros rebordeados en blanco, otro punto central doble, para continuar con una serie de puntitos negros, igualmente enmarcados en blanco, cuyos dos últimos se desplazan de la alineación principal. Este último detalle es uno de los distintivos de esta especie, la cual puede confundirse con su hermana, la Aricia montensis. 



Grandes lúnulas anaranjadas y bien marcadas destacan al final de sus alas, coronadas por otra serie de líneas negras y fimbrias ajedrezadas.



El anverso de sus alas es marrón con dos puntitos negros en el centro de las alas anteriores, rematadas en su totalidad por lúnulas naranjas que destacan por su intensidad. Esta es otra de las características de la Aricia cramera o "Morena serrana", que la distingue de la Aricia Montensis.

Si bueno fue encontrarla, mejor aún fue la visita al extremo suroriental de la magnífica sierra caliza de Sobia, localizada en el centro sur de Asturias, entre los concejos de Quirós, Teverga y Proaza donde aún se conservan varias majadas ocupadas en esta fechas del año por numeroso ganado vacuno que convive en libertad con bellos caballos y sus crías.


La braña de Veiga la Cueva es la primera que encontramos una vez coronada la sierra por un camino ganadero que parte del la capital del concejo -Bárzana- en dirección a Villamarcel, pueblo al que pertenece esta braña. Desde la lejanía estos extensas praderías de montaña parecen descolgarse hacia los abismos observados por Peña Rueda, el Fariñentu y los Huertos del Diablo, que superan los 2000 metros de altitud y que se integral, al igual que la Sobia, dentro del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa.


La siguiente de las brañas es -para mi- uno de esos lugares que quedarán grabados en la memoria y al que siempre será un placer regresar y más para pasar una noche estrellada.


Braña Cantsongo o Catl.longo (ch vaqueira de difícil pronunciación), es un enclave pastoril que se esconde entre las oquedades calizas que se suceden una tras otra en esta bella sierra la cual discurre en dirección NW-SE separada de la gran mole de Las Ubiñas y paralela a su vez a otra de las reinas de las sierras interiores de Asturias, la del Aramo.




Los pastores conocen a esta parte de la Sierra de Sobia como puerto de Peñafita.


Vista hacia el SE de parte de la braña Cantl.longo y de su vecina, la braña de Veiga la Cueva, al fondo a la derecha.


Ahora que veo las imágenes, no sirven de gran cosa, es imposible transmitir lo que se siente "allá adentro" y la riqueza etnográfica y natural que se combinan a la perfección en este lugar de cuento. Un pequeñísimo "cúmulo humilis" apareció sobre el monótono cielo azul justo para "salir en la foto".




Todavía algún pastor del pueblo quirosano de Coañana -al que pertenece esta braña- habita las cabañas- llamadas "cabanones", los cuales se encuentran cercados por muros semicirculares de piedra caliza, dejando libre un "corral" de hierba en su interior, acompañados por fresnos, el árbol rey de las brañas y majadas, el cual da la mejor y agradable de las sombras cuando el sol cae de lleno.



Las construcciones pastoriles se suceden a lo largo de la braña, repitiendo la misma configuración arquitectónica, protegidas por un muro de piedra caliza -realizado originalmente con la "técnica de la piedra en seco-; cabanon" para el pastor, "cabana" para el ganado y "betsar", si bien la mayoría de estas primitivas construcciones, ya en desuso, se encuentran caídas o en mal estado de conservación.





Los denominados "betsares", son construcciones muy primitivas que normalmente se adosan a la roca natural para aprovechar como pared. Están hechas igualmente con la "técnica de la piedra en seco" y cubiertas por llábanas de la misma piedra caliza, extraída del lugar y protegida por "tapinos" vegetación que se utiliza para preservar la construcción de la lluvia y otras inclemencias del tiempo. Su planta tiende al círculo y consta de una pequeña entrada enmarcada por losas de mayor tamaño. 




Los betsares de estas brañas quirosanas se utilizaban, principalmente, para resguardar a los terneros durante la noche. Al estar esta práctica en desuso, estas bellas y valiosas construcciones de nuestro patrimonio, desaparecen sin que nadie le ponga remedio...




Aún hoy en día, afortunadamente, podemos ver los restos de lo que fueron estas artesanales construcciones.




Entre los más de treinta edificios catalogados en esta braña por Fidel Ángel García Menéndez en el año 2001, aún se conserva en pie esta sobresaliente construcción, denominada "hospital" y que daba servicio a las gentes de paso.


Sólido edificio construido con bloques de piedra caliza en esquinas y dentilería de puertas y ventanas, con dos alturas y bajocubierta que cubría a dos aguas, probablemente con teja curva. En la actualidad ha perdido su cubierta, por lo que su desaparición quedará, sino se remedia antes, en manos del tiempo...

Por el contrario, gran parte de las cabañas "cabanones", se encuentran rehabilitadas aunque no todas sean, aparentemente, para uso ganadero.


Bellos ejemplos de "cabanones" en muy buen estado de conservación.




Algunas cabañas se han reparado a conciencia y albergan en su interior comodidades que nunca hubieran soñado sus antiguos moradores.


El ganado caballar y bovino, en gran número, ocupa estos ricos pastos durante la época estival, dejándolos completamente vacíos cuando llega el mal tiempo del otoño, desplazándose entonces hacia los invernales, pastos en torno a los pueblos, a cotas más bajas con clima más benigno.


No es raro ver entre tanto ganado algún que otro espectáculo fortuito, como la "medida" entre estos dos caballos macho.












Al final, quedamos tan amigos... y nos vamos en busca de las hembras, aunque ahora solo tienen ojos para sus crías...





El agua abunda por estos parajes y tres charcas, una de grandes dimensiones y protegida por valla de madera, son utilizadas por los animales que siguen riguroso orden: caballos y vacas se alternan en su uso.






Esta vaca atrevida se comió parte del bocadillo... a falta de sal, cualquier cosa vale como golosina.



Ojalá este pequeñín tenga suerte y pueda convertirse en un torazo...




Varios toros conviven en los puertos con sus distintas manadas, aparentemente, en tranquilidad.





Las gencianas son abundantes por estas brañas.


En este caso conviven la Gentiana lutea, de color amarillo y la Gentiana lutea subsp. aurantica, de color anaranjado.


Y otras plantas poco comunes, como la Digitalis parviflora (calzas de lobo).

           



Y la Perdiguera de intenso color amarillo (Helianthemum nummularium)



O la bella Siempreviva asociada a la montaña y la caliza...


Y para finalizar, el vuelo de los buitres. 





No se puede pedir más a un día de verano.

Salud para todos

9 jun. 2019

Argynnis addipe /High Brown Fritillary/ y Argynnis paphia /Silver-washed Fritillary/




Las mariposas del género Argynnis -de las que existen en nuestro país cinco especies- son muy fáciles de  identificar por su gran tamaño. Cuando vuelan, las podemos distinguir a distancia porque superan los cinco o seis centímetros de envergadura, destacando sus colores anaranjados con manchas negras.




De las cinco especies de Argynnis -niobe, pandora, agraja, adippe y paphia- , estas dos últimas son las más fáciles de ver en Asturias, principalmente en zonas medias de la Cordillera Cantábrica y en Picos de Europa.

La Argynnis adippe y la Argynnis paphia, se distinguen sin dificultad cuando cierran sus alas.


La adippe (a la izquierda de la imagen), presenta un fondo verdoso-ocre con grandes escamas nacaradas y una característica banda de puntos naranjas, mientras que la paphia tiene fondo verdoso con líneas blancas y carece de la banda de puntos naranja.

En ocasiones podemos verlas juntas, conviviendo apaciblemente como si de una sola especie se tratara, según podemos comprobar en la siguiente imagen.


Vuelan en Asturias desde junio hasta finales de agosto.




En la imagen superior una Argynnis adippe y en la inferior una paphia, donde se destacan sus principales características.



Con las alas abiertas, los machos de la A paphia presenta cuatro grandes androconias (líneas negras muy marcadas) de donde surgen aromas atrayentes para las hembras.

A continuación, una serie de esta bella mariposa.






Con las alas abiertas, la Argynnis adippe se distingue, principalmente, de la paphia porque en lugar de cuatro androconias, tan solo tiene dos, como vemos en la siguiente imagen.




Poco a poco aprenderemos a conocerlas por sus nombres. Yo se lo debo a mi amigo José González Fernández (Asturnatura) que desde hace años me ayuda en esta dura tarea y año tras año aprendo un poquitín más, aunque siempre quedará esa especie que se niega a aparecer, aunque sea común, o el reto de ir tras las más difíciles y escasas, toda una disculpa para conocer nuevos paisajes de nuestra Asturias infinita e inabarcable.

Gracias por vuestras visitas y todo lo mejor para este verano que ya llega.







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