Generalmente, cuando hablamos de
mariposas las asociamos inmediatamente al calor y a los campos llenos de
flores. Decimos “mariposa” y volamos al buen tiempo, a los largos días de
primavera y verano… hasta que un día de pleno invierno, cuando de manera excepcional calienta el sol, nos encontramos en nuestro camino con algún ejemplar que nos
sorprende. Si no somos estudiosos de estos bellos seres, la primera pregunta
que surgirá será ¿pero de dónde salió esa mariposa? ¿qué hace volando con la
helada que hubo esta noche? ¿estamos en enero, verdad?... No estamos
confundidos, el invierno tiene sus
propias mariposas diurnas, pocas pero guapísimas y veremos el por qué.
Las mariposas pasan el invierno
inactivas y según la especie, en forma de huevo, oruga (la gran mayoría),
crisálida o imago. Dentro de las mariposas que pasan los meses fríos en forma adulta (escondidas en cuevas,
entre rocas, en troncos de árboles…), el calor del sol invernal propicia que salga ocasionalmente de su
letargo y vuele tímidamente.
La escasa energía que recibe la
convierten en un ser muy vulnerable
ya que no podrá escapar de sus enemigos con la agilidad que lo hace en los
meses favorables. Por esa razón, cuando estas especies del invierno abren sus
alas exhiben vivos colores y
sorprendentes dibujos con la finalidad de engañar a sus depredadores,
mientras que cuando las tienen cerradas presentan colores oscuros para confundirse con el entorno, con la excepción de la Colias crocea, la cual casi nunca se posa con las alas abiertas.
Las mariposas que podemos ver en Asturias durante el invierno son las
siguientes:
Este pasado sábado (11 de enero), entre la cota de los 500-600 m.s.n.m. volaba la Colias crocea, la Pararge aegeria y la Vanessa atalanta ¡espero que se hayan podido refugiar a tiempo y que el sol del invierno no las haya traicionado!.
Este pasado sábado (11 de enero), entre la cota de los 500-600 m.s.n.m. volaba la Colias crocea, la Pararge aegeria y la Vanessa atalanta ¡espero que se hayan podido refugiar a tiempo y que el sol del invierno no las haya traicionado!.
Aquí podemos ver a algunas de ellas con las alas cerradas. La Polygonia c-album con sus colores marrones se camufla muy bien con los troncos de los árboles y la vegetación invernal, mientras que la Vanessa atalanta y la Aglais urticae, con tonalidades grisacéas se mimetizan perfectamente con los muros y troncos secos.
Estos días de invierno, recuerdo algo que me contó D. José González: el curioso caso de las mariposas del género Maculinea, las cuales pasan el invierno en estado de oruga dentro de hormigueros. Esta especie segrega una sustancia química que hace que las hormigas (en este caso del género Myrmica) se confundan y las alimenten como si de una compañera de especie se tratara o incluso comen las larvas de las ingenuas hormigas. A este comportamiento se le conoce como "trofalaxia". En estos momentos estarán dándose un banquete hasta que en el verano pupen y salga del hormiguero en estado adulto ante la sorpresa de sus cuidadoras...
También hay mariposas nocturnas que viven en el invierno y en número muy superior que las diurnas pero de esas apenas se nada. A ver si alguien se anima y nos lo cuenta.
Estos días de invierno, recuerdo algo que me contó D. José González: el curioso caso de las mariposas del género Maculinea, las cuales pasan el invierno en estado de oruga dentro de hormigueros. Esta especie segrega una sustancia química que hace que las hormigas (en este caso del género Myrmica) se confundan y las alimenten como si de una compañera de especie se tratara o incluso comen las larvas de las ingenuas hormigas. A este comportamiento se le conoce como "trofalaxia". En estos momentos estarán dándose un banquete hasta que en el verano pupen y salga del hormiguero en estado adulto ante la sorpresa de sus cuidadoras...
También hay mariposas nocturnas que viven en el invierno y en número muy superior que las diurnas pero de esas apenas se nada. A ver si alguien se anima y nos lo cuenta.

