Hasta la primavera del 2013, se consideraba que Callophris rubi (Linnaeus,1758), conocida con el nombre vernáculo de Cejialba, era la única mariposa de color verde de Asturias.
Esta bella mariposa primaveral, imposible de confundir, emerge a finales de marzo o principios de abril, pudiendo verse hasta finales de junio en zonas altas; podemos encontrarla en Asturias desde el nivel del mar hasta los 1600 m. de altitud, excepto en la costa central y áreas degradadas, siendo más común en el interior, apareciendo en gran variedad de biotopos. En este caso se encontraba en un prado de siega sobre los 750 m. de altitud, si bien su hábitat prioritario son los brezales, monte bajo y zona de matorral.
Pertenece a la familia Lycaenidae, la cual se caracteriza por su pequeño tamaño y por presentar frecuentes colores metalizados, generalmente azules o naranjas. Su envergadura oscila entre los 26-30 mm. El anverso es de color marrón y el reverso verde intenso con una línea irregular blanca en el ala posterior.
Sus orugas se encuentran asociadas a hormigas, es decir, se hacen pasar por una de ellas y las pobres hormigas se dedican a alimentarlas sin saber que están siendo engañadas (comportamiento también muy común entre los humanos acostumbrados a vivir a costa del trabajo de otros, pero en este caso de su misma especie).
En la primavera de 2013, los biólogos Hugo Mortera y Juan C. Vicente Arranz, citaron por primera vez en Asturias otra mariposa de color verde: se trata de la Callophrys avis, de semejantes características que la rubi, de la que se distingue por tener la ceja de color rojizo. Estos nuevos ejemplares se encontraron en el concejo de Allande, sobre copas de madroños que forman parte del bosque relicto de alcornoques.













