La bellísima mariposa Inachis io es una de mis favoritas y no por su rareza, ya que es común por nuestras latitudes, sino por los impresionantes dibujos del anverso de sus alas que nos llamarán la atención, incluso desde lejos, cuando revolotea a nuestro paso.
Esta artística mariposa podremos verla por toda Asturias desde el nivel del mar hasta los 2500 metros de altitud, incluso en los días soleados de los meses más fríos ya que pasa el invierno en forma de adulto, protegida en oquedades de las que se anima a salir al sentir los rayos del sol sobre su frágil pero resistente cuerpo.
Su tamaño (entre 5-6 cm) y su vistosidad, nos permitirá identificarla fácilmente cuando vuela. Otra de sus admirables características es el gran contraste que presenta cuando cierra por completo sus alas, entonces se transforma en un ser discreto de color oscuro que le permite mimetizarse con el entorno sin llamar la atención de sus depredadores.
En esta foto podemos verla libando una asterácea, pero poco a poco, como veremos en las siguientes fotos, cuando va relajándose ante el suculento manjar, nos dejará boquiabiertos...
Sus orugas son gregarias y necesitan de la ortigas (Urtica) para alimentarse, así que cuidadito con despreciar a tan agresiva planta que por algo se defenderá de nuestra ignorancia... Las hembras ponen los huevos en forma de racimo en el envés de las ortigas, bien protegidos de los enemigos que en este caso podemos ser los humanos que limpian de "malas plantas" el entorno...
Tendremos la suerte de que es una mariposa que no se asusta con facilidad cuando está a lo suyo, así que si andamos con un poco de cuidado nos dejará acercarnos lo suficiente para disfrutar de su lujoso vestido... que no deja de ser otra forma de protección, intentando asustar con sus grandes "ojos de colores" a todo indeseable que intente atacarla... En la foto superior, aún no tenía las alas abiertas del todo, ocultando otros dos grandes dibujos que hacen juego con los superiores.
Por fin, nos dejó ver los "ojos" de sus alas posteriores. Se dice que se asemejan a los dibujos de las plumas de un pavo real, de ahí el nombre vulgar con el que también se la conoce.
Un polvo de oro parece recubrir su cuerpo y el borde de las alas, para continuar por su parte superior con un borde rayado, como si necesitara aún más detalles para embellecerse... ¡hay veces que la ciencia no puede explicar el origen de tanta delicadeza, tal vez fuera algún dios de esos que hace tiempo nos han abandonado...!. Eso debió de pensar el mismo Linnaeus, cuando le dio nombre en 1758...
La etimología de su nombre procede de: Inachis (dios-rio, hijo del Océano y Thetis) e Io (hija de Inaco, rey de Argos, sacerdotisa de Hera y amante de Zeus que fue descubierta por la esposa de éste y transformada en una novilla blanca).
Fuente: Bol. S.E.A., nº 28 (2001) : 151—157. LAS LENGUAS CLÁSICAS EN LOS ROPALÓCEROS (LEPIDOPTERA) DEL PALEÁRTICO OCCIDENTAL Fidel Fernández-Rubio, Aurelio Íñigo Torre y Antonio Jesús Fernández y Fernández-Arroyo.
Al finalizar su vida en la tierra, Io fue transformada en constelación y asimismo una luna de Júpiter tomó su nombre.
Festones bien dibujados de tonalidad gris azulada rematan sus alas, e incluso, si nos fijamos en la foto podemos ver otras dos diminutas pincelas que hacen juego con los ojos interiores...
Las hembras con mayores que los machos, pero ambos cuentan con semejantes características. En este caso, ellas no quisieron ser más discretas ¡cómo para perderse esa obra de arte!.
¡Espero que la encontréis y podáis disfrutar largo tiempo de ella!.