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En pleno puente, cuando los lugares más turísticos de los Picos de Europa y aledaños están masificados, muy cerca ,se puede disfrutar de atardeceres solitarios donde sobran las palabras. |
En el concejo de Amieva, a apenas veinte minutos de Cangas de Onís, no importa que sea festivo o que incluso estemos en pleno agosto, si buscamos paz, la encontraremos.
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En esta época del año, el ganado ya ha bajado de los altos puertos y pastan en los invernales cercanos a los pueblos. |
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La Sierra de Amieva y praderías de la nueva concentración parcelaria, con un estratégico banco, desde dónde se contemplan los atardeceres de diciembre sobre los montes del vecino concejo de Ponga. |
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Al fondo las cumbres del Cornión: El Requexón, Torrezuela, los Estribos, la Cabra Blanca, el Diente, Garita Cimera... todas ellas con cotas que superan los dos mil metros. |
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El único sonido que se puede oír es el cencerro de las vacas y el canto de las abundantes aves que viven en el concejo como las que vemos a continuación
los gorditos camachuelos, como el macho de la imagen...
Escribanos...
Pinzones...
Pardillos comunes...
o los sociables raitanes o petirrojos, entre otros muchos.
Sin darnos cuenta, la luna ya había salido sobre la Sierra de Amieva
Luna creciente del mes de diciembre.
Mientras tanto, los últimos rayos del sol tiñen de rojo las verticales paredes calizas.
La torre de la Cabra Blanca a la izquierda, preciosa.
Mientras tanto, hacia el Sur, la Mota Cetín.
Y ya los grises dominan el cielo tras La Corona de San Román.
Hacia el Oeste, la inconfundible cumbre del Recuencu en Ponga con dos estelas dejadas por los aviones, como si de cometas se trataran...
y entonces, la noche deja paso a otro espectáculo de estrellas y planetas que brillarán más que nunca lejos de las luces de las ciudades.
Zzzzzzz ¡felices sueños!.
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