En Asturias vuelan dos mariposas muy parecidas de la familia Nymphalidae, subfamilia Satyridae, que nos resultarán fáciles de ver a lo largo y ancho de nuestra geografía, con excepción de las áreas más urbanizadas y degradadas.
Estas comunes mariposas son la Lasiommata megera, vulgarmente conocida como (Saltacercas) y la Lasiommata maera (Pedregosa). Sus orugas se alimentan de gramíneas y los imagos vuelan desde mayo hasta finales de septiembre, en dos generaciones.
Entre el macho y la hembra de esta especie, existe una clara diferencia (dimorfismo sexual) que nos permitirá no confundirlas; se trata del gran "androconio" que presenta el macho en el anverso de sus alas anteriores. Este "androconio", formado por una gran concentración de escamas, tiene como finalidad segregar un peculiar olor que tiene efectos afrodisíacos en las hembras de su misma especie ¡toda una obra de ingeniería del perfume!.
Su facilidad para camuflarse entre las rocas y los suelos pedregosos y esa peculiaridad tan especial de volar por ahí emitiendo perfumes sugerentes, tal vez sean una de las principales causas de su proliferación y facilidad para la reproducción... pero esto son cosas mías, no tiene nada de científico.
La hembra de la Lasiommata megera, aunque tiene las mismas tonalidades doradas que el macho y luces los mismos ocelos con un puntito blanco central, carece del androconio y es un poco mayor que su compañero, midiendo ambos entre los 3-4 cm con las alas abiertas.
Les gustan especialmente los lugares pedregosos y cuando cierran sus alas se mimetizan muy bien con el entorno.
Lasiommata maera
Esta mariposa se diferencia de la anterior en que goza de un colorido un poco más apagado que la L. megera, mientras que es ligeramente mayor, llegando a superar los 5 cm. de envergadura.
En este caso el macho carece de "androconio" marcado en sus alas anteriores, aunque si nos fijamos en detalle, parece intuirse camuflado entre las escamas del mismo color.
En el macho predomina el color marrón y presenta grandes ocelos en sus bordes. En este caso los dos grandes círculos del extremo de las alas anteriores contienen dos pequeños puntitos blancos y, como en el resto, se bordean por un círculo dorado que destaca sobre fondo monocolor.
La hembra de la Lasiommata maera es de mayor tamaño que el macho y más llamativa por la intensidad de sus colores y manchas leonadas.
Aquí vemos a la hembra compartiendo un cardo con un ejemplar de Elasmucha grisea.
Con las alas cerradas se distingue bien de su pariente la Lasiommata megera, presentando una tonalidad grisácea o plateada.
Y como todo en esta vida, aunque no nos guste, la muerte a veces se nos presenta de bruces. Intenté cambiar su destino, pero no quise quedarme a ver el desenlace, supongo que aunque le retiré con todo cuidado esa pegajosa tela de araña ya debía de estar demasiado dañada por la odiosa araña que me diréis que también tiene derecho a la vida...
En este caso se la hubiera cambiado por cien mosquitos...
Salud para todos





