Entre las mariposas muy raras y escasas que vuelan (o volaban) en Asturias se encuentra la bella y "mentirosa" Phengaris nausithous (Bergsträsser, 1779), con anterioridad llamada Maculinea nausithous, la cual requiere de unas exigencias extremas para su supervivencia.
En Asturias tan solo existe un registro en el Puerto de Tarna (Landeira y Guerra, 1980) pero en estos últimos años no se ha visto ningún ejemplar, al contrario de lo que ocurre pocos metros más al sur, ya en la provincia de León, donde aparecen varias colonias. En España solamente se conoce su presencia en las provincias de León, Guadalaja, Madrid, Palencia, Segovia, Soria y Cantabria.
Este
ser "alienígena" conocido con el nombre común de Hormiguera oscura, necesita que se den varias condiciones
indispensables en su hábitat: que en él viva la única planta en la que pone sus
huevos y de la que se alimentan sus orugas (Sanguisorba officinalis) y que en las proximidades se
encuentren hormigueros ocupados por el genéro Myrmica (Myrmica rubra o M. sabuleti) hormigas a las que engañará para que cuiden de sus
orugas ofreciéndoles los mejores manjares. Por si esto fuera poco, también
devora todas sus reservas y a las crías de las ingenuas hormigas, respetando
tan solo algunas de ellas ya que las necesitará como cuidadoras para su siguiente
generación.
Pertenece a la Familia Lycaenidae y tiene una envergadura que oscila entre los 3,4 y 3,8 cm. Con las alas cerradas no es posible distinguir al macho de la hembra. La base de las alas es de color marrón, con tonalidades verdosas o azuladas que brillan especialmente según se orienten hacia el sol, produciendo bellos destello y cuenta con una serie de pequeños ocelos negros, envueltos por un círculo amarillento, volando en una corta generación durante el mes de julio.
Es casi un imposible fotografiarlas con las alas abiertas, ya que solo las muestran en pleno vuelo. En ese momento es cuando podríamos distinguir al macho de la hembra. En este caso se trata de un macho ya que tiene el fondo azulado, mientras que la hembra lo tendría marrón.
Vive tan solo en praderas encharcadas, entre los los 900 y 1300 m. de altitud, donde exista su planta nutricia y en España tan solo se han detectado su presencia, por el momento, en 36 cuadrículas UTM y en poblaciones aisladas, con la peculiaridad (otra más) de que se trata de bordes de prados de siega o diente, aprovechados por los ganados y con hierbas altas.
Si estas praderas de montaña se abandonaran o tuvieran un manejo incorrecto, ellas también dejarían de existir. Esperemos que futuras generaciones de humanos puedan seguir disfrutando de esta rarísima especie, cosa más bien complicada por ser como somos... de momento, parece ser que la desidia y la falta de cuidados ya la han hecho emigrar hacia lugares más favorables...







