21 jul 2018

Lopinga achine. Nuevo encuentro.

Este año parece que la rarísima Lopinga achine se encuentra en muy buen estado de salud, por lo que no podemos menos que alegrárnos de que esta delicadísima mariposa siga reproduciéndose en Asturias.


El 8 de julio de 2018 tuvimos la gran suerte de encontrarnos no con un ejemplar -cosa que ya habría sido por sí sola una gran fortuna- sino con tres ejemplares de este raro ninfálido que apareció sin apenas buscarlo.


Según el mapa de distribución de la especie -realizado por García-Barros y otros- podemos comprobar que la Lopinga vive en escasos lugares del norte de la Península Ibérica.


Solamente en otra ocasión -a finales de junio de 2014- pude encontrarla después de haberla buscado durante varios años sin éxito. Aquel día fue extraodinario, bien sabéis los que andáis en estos menesteres la adrenalina que produce encontrar una especie rara para la colección fotográfica... No obstante, esta vez la alegría apareció a raudales, ya que fue muy fácil y no dábamos a basto con los tres ejemplares que revoloteaban entre los avellanos.


Es muy exigente a la hora de encontrar casa. Le gustan los bordes de los bosques atlánticos, como los grandes hayedos que pueblan el concejo de Amieva y Ponga (oriente de Asturias), la humedad, la niebla y sobremanera el aire puro de estas montañas norteñas, donde muy probablemente vivirá en otros enclaves que aún no conocemos debido a la dificultad de dar con ellas y de la límitada vida de que disponen.


Parece que le gusta especialmente libar rosáceas, en las dos ocasiones que la vimos se encontraba alimentándose de estas flores.


Más difícil es poder fotografiarla con las alas abiertas, apenas dura un par de segundos.


Sin embargo, en esta ocasión no desapareció rauda y veloz, como lo había hecho en la anterior ocasión y uno de los tres ejemplares que se posaban tranquilamente junto a nosotros permaneció totalmente ajena a nuestra presencia. Hasta un vídeo me dejo hacerle, pero no lo puedo insertar porque pesa más de lo que nos dejan. Si a alguno os interesa, escribid al mail y os lo mandaré.


Esperemos que hayan tenido tiempo de reproducirse sin problemas y que cada vez aparezcan más humanos que las sepan respetar y reconocer como el gran fragil tesoro que son. ¡Miedo me da!. Al día siguiente de fotografiarla, el camino que nos acercó a su hábitat estaba cerrado por obras... alguien no vacío el pozo negro de una cabaña y el rebose de la porquería humana hizo que las máquinas anduvieran muy cerca... 


¡Un abrazo veraniego para todos!