31 ago. 2017

Aricia Montensis en los Puertos de Arcenorio (Ponga)

Intentando encontrar algún nuevo ejemplar de mariposa para completar la colección fotográfica, un buen amigo y yo decidimos adentrarnos por el espectacular bosque de Peloño hasta alcanzar las bellísimas majadas de Arcenorio, en los confines del Parque Natural de Ponga, y aunque el día fue espectacular y lo vivido inolvidable, apenas volaban unos cuantos licénidos, cosa rara o muy rara para esta época del año (finales de julio), cuando las mariposas deberían estar en su máximo esplendor.

De entre las pocas que pude fotografiar, me quedo con esta Aricia montensis (Verity, 1928) como representante de un hábitat montano impactante y que aún no conocía a pesar de su cercanía.

Este pequeño licénido vuela entre mayo y septiembre, principalmente en zonas montañosas. Los machos y las hembras tienen una apariencia muy similar y su contraste es muy acentuado entre el anverso y el reverso de las alas, siendo la hembra de mayor tamaño y con las lúnulas anaranjadas más marcadas.


Con las alas abiertas presenta una tonalidad marrón con visos azulados, adornados por manchas de color naranja que no llegan hasta el ápice de las alas, lo que la diferencia de su hermana Aricia cramera.


Tiene un tamaño medio de 2,5 cm y una cara con "nariz respingona" que le da una apariencia muy simpática. Sus alas están rematadas por fimbrias ajedrezadas de color blanco.


Le gusta visitar las zonas húmedas y encharcadas en busca de sales para libar y en ocasiones comparte espacio con gran cantidad de ejemplares, tanto de su especie como con otros licénidos y hespéridos.


A finales del mes de julio de 2017, apenas había mariposas en los altos puertos de Arcenorio y Fonfría, límite entre el concejo asturiano de Ponga -considerado en su totalidad Parque Natural- y la provincia de León.


Llegar hasta Arcenorio no es cosa fácil sino se está acostumbrado a caminar a pesar de que existe una cómoda pista de uso ganadero de unos 12 km. que no podremos utilizar a no ser que contemos con un permiso especial de la dirección del Parque Natural de Ponga.


La llegada a este impresionante valle glaciar -orientado longitudinalmente por el que discurría el camino histórico "de los Arrieros"- transcurre a través de otro paisaje no menos impresionante, que es el colosal bosque de Peloño, uno de los hayedos más extensos y mejor conservados de Asturias.



El inicio de la ruta arranca del mirador de Les Bedules, donde se encuentra un área de aparcamiento y un mirador con pasarelas de madera, desde donde se divisan grandiosas vistas. Hacia el Este, se dibujan, majestuosas, las altas cumbres del Cornión, macizo más occidental de los Picos de Europa,

Al fondo, los Picos de Europa representados por el Cornión. A la derecha  aparece la torre de Peña Santa (2596 m.s.n.m.)

mientras que hacia el Oeste, las grandes estructuras montañosas del concejo de Ponga, como el Tiatordos y la bellísima pirámide del Recuencu dominan el verde paisaje de este Parque Natural.

Tiatordos (1951 m.s.n.m.)

El Recuencu (1642 m.s.n.m.)
Pero el objetivo de esta entrada no es describir esta alucinante ruta, sino llegar a Arcenorio en busca de mariposas y me estoy desviando... así que os enseñaré alguna foto de esos fronterizos puertos, plagados de majadas, con muchas de sus cabañas rehabilitadas y donde incluso existe una antiquísima ermita.


Cuando el estrecho y sombreado camino desemboca de repente en Arcenorio, la primera sensación es de inmensidad y admiración, como si se saliera de un túnel de árboles y agua para encontrarse con la grandiosidad de los montes y las praderías, aún vivas, cuidadas por ganaderos que ya no son pastores.


Hacia el Oeste, los puertos de Arcenorio resbalan entre las cumbres de Peña Ten y Pileñes, buscando el paso hacia el puerto pongueto de Ventaniella, mientras que hacia el Este, se encuentra la divisoria con tierras leonesas de Sajambre y la no menos bella majada de Llaete. Si continuásemos hacia el Sur por los puertos de Fonfría, comunicaríamos con la población leonesa de La Uña.


Arcenorio se extiende longitudinalmente, a través de casi cuatro kilómetros y sus dominios se encuentran bordeados por cumbres calizas, miradores vigías de hombres y ganados que ocupan estas tierras entre San Juan y San Miguel y en los que no faltan fuentes que dan origen a riachuelos y cascadas, cuyas aguas discurren por orografía complicada hasta encontrarse con el río Sella en el desfiladero de Los Beyos.


Tampoco faltan los bebederos a los que acuden los ganados en manadas y que viven felices en plena libertad, al menos hasta que en septiembre separen a los terneros de las madres...


Un gran número de cabañas salpican Arcenorio, formando pequeños grupos separados en ocasiones por pequeños montículos, cada uno con su nombre propio. Muchas de ellas se encuentran rehabilitadas y conviven con otras ya derruidas o en proceso de desplome.


Vista hacia el puerto de la Fonfría, paso natural hacia La Uña, al pie de la mole de Peña Ten.



En la siguiente foto podemos apreciar una de las arcaicas cabañas que aún conserva la cubierta de grandes losas de piedra (llábanes).


Se dice que en otros tiempos existió en estos puertos un auténtico pueblo, habitado durante todo el año, incluso cuando las grandes nevadas impedían el trasiego de hombres y caballerías por esta mini Samarcanda cantábrica. Desde antaño estos riquísimos pastos fueron objeto de enfrentamientos y litigios entre los vecinos de las tierras leonesas de Sajambre y los asturianos ponguetos.


Al igual que en otros pasos fronterizos próximos, como en Ventaniella a en la vecina Senda del Arcediano (Sahugo), existían alberguerías que daban cobijo a personas y caballerías e incluso contaban con ermitas que esconden sus raíces en épocas altomedievales.


Arcenorio conserva una capilla de considerables dimensiones y en buen estado de conservación. Aunque no existen pruebas que así lo avalen, la tradición relaciona su origen con la batalla de Pontunio, donde vencieron los cristianos sobre los musulmanes... En la actualidad esta ermita está dedicada a la virgen de Covadonga y en torno a ella se celebra cada 8 de septiembre una romería de gran interés.



Ya de regreso por el mismo camino del bosque de Peloño, nos paramos en otro punto de interés que no tiene relación con la belleza que nos abrumó en todo el recorrido... Se trata de un conjunto de construcciones militares de la época de la guerra civil, pertenecientes a los últimos republicanos que defendieron, desgraciadamente sin éxito, sus últimas posiciones. Estos puertos, como tantos otros en Asturias, fueron el último refugio de muchos de ellos, a nuestro paso no podemos dejar de recordarlos.


Estos vestigios de la guerra civil española, localizados en el collado Guaranga, son los únicos que se conservan en Asturias en un puerto de montaña, según se recoge en la resolución (2012) de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias por la que este elemento pasa a formar parte del Inventario de Protección Cultural de Asturias.



Este bien cultural se componen por una galería y dos nidos de ametralladoras. (BOPA núm. 125 de 31-V-2012).



... normal.... y osos y lobos y urogallos y águilas reales y alcones peregrinos y alimoches y hasta la ranita de San Antón... ¿dónde si no? es su casa y con todo el respeto tendremos que transitar por ella.

No hay duda de que la búsqueda de estas mariposillas es del todo gratificante y da para mucho y mucho más...



¡Feliz resto del verano!

10 jul. 2017

Phengaris nausithous una rareza que parece nos ha abandonado.



Entre las mariposas muy raras y escasas que vuelan (o volaban) en Asturias se encuentra la bella y "mentirosa" Phenharis nausithous (Bergsträsser, 1779), con anterioridad llamada Maculinea nausithous, la cual requiere de unas exigencias extremas para su supervivencia.




En Asturias tan solo existe un registro en el Puerto de Tarna (Landeira y Guerra, 1980) pero en estos últimos años no se ha visto ningún ejemplar, al contrario de lo que ocurre pocos metros más al sur, ya en la provincia de León, donde aparecen varias colonias. En España solamente se conoce su presencia en las provincias de León, Guadalaja, Madrid, Palencia, Segovia, Soria y Cantabria.


Este ser "alienígena" conocido con el nombre común de Hormiguera oscura, necesita que se den varias condiciones indispensables en su hábitat: que en él viva la única planta en la que pone sus huevos y de la que se alimentan sus orugas (Sanguisorba officinalis) y que en las proximidades se encuentren hormigueros ocupados por el genéro Myrmica (Myrmica rubra o M. sabuleti) hormigas a las que engañará para que cuiden de sus orugas ofreciéndoles los mejores manjares. Por si esto fuera poco, también devora todas sus reservas y a las crías de las ingenuas hormigas, respetando tan solo algunas de ellas ya que las necesitará como cuidadoras para su siguiente generación.  



Pertenece a la Familia Lycaenidae y tiene una envergadura que oscila entre los 3,4 y 3,8 cm. Con las alas cerradas no es posible distinguir al macho de la hembra. La base de las alas es de color marrón, con tonalidades verdosas o azuladas que brillan especialmente según se orienten hacia el sol, produciendo bellos destello y cuenta con una serie de pequeños ocelos negros, envueltos por un círculo amarillento, volando en una corta generación durante el mes de julio.




Es casi un imposible fotografiarlas con las alas abiertas, ya que solo las muestran en pleno vuelo. En ese momento es cuando podríamos distinguir al macho de la hembra. En este caso se trata de un macho ya que tiene el fondo azulado, mientras que la hembra lo tendría marrón. 




Vive tan solo en praderas encharcadas, entre los los 900 y 1300 m. de altitud, donde exista su planta nutricia y en España tan solo se han detectado su presencia, por el momento, en 36 cuadrículas UTM y en poblaciones aisladas, con la peculiaridad (otra más) de que se trata de bordes de prados de siega o diente, aprovechados por los ganados y con hierbas altas. 




Si estas praderas de montaña se abandonaran o tuvieran un manejo incorrecto, ellas también dejarían de existir. Esperemos que futuras generaciones de humanos puedan seguir disfrutando de esta rarísima especie, cosa más bien complicada por ser como somos... de momento, parece ser que la desidia y la falta de cuidados ya la han hecho emigrar hacia lugares más favorables...




23 jun. 2017

La primera Hamearis lucina en un lugar de cuento: Gioves, donde habita Júpiter.

Asturias hace que los ojos se te llenen de verde, verdes de todas las tonalidades que en esta época del año muestran su grandeza, sobre todo después de unos días de lluvias. Bien sabemos, a los que nos gusta la montaña, que podríamos vivir doscientos años y aún así nos quedaría por descubrir algún lugar, algún valle escondido, algún profundo desfiladero de esta Asturias plegada y constreñida entre el mar y la meseta castellana.

La majada de Gioves -allá donde habita Júpiter y el rayo- ha sido una de esas últimas sorpresas que el concejo Amieva aún tenía reservado. Territorio poco frecuentado y que en otros tiempos fue refugio de pastores y ganados desde junio hasta que las primeras nieves los empujaban hacia pastos más bajos y próximos a los pueblos.

A finales de mayo, cuando aún no se han abierto los puertos al ganado, estos lugares sorprendentes se encuentran solamente ocupados por la naturaleza y los restos de los antiguos asentamientos pastoriles que a duras penas aún permanecen en pie. Ni una sola persona encontramos a lo largo de toda una jornada inolvidable.

Sería muy larga esta entrada si describiera cada paso del camino, por ello me quedo con el punto final de la ruta: la pequeña y recóndita majadina de Gioves, localizada en los confines suroccidentales del concejo de Amieva y la primera Hamearis lucina (Linnaeus 1758)  que pude fotografiar.


Gracias a José González, por la identificación

Esta pequeña mariposa, de la familia  Lycaenidae, donde predominan los individuos de colores azulados y pequeño tamaño, tiene la peculiaridad de que aparece "vestida con un traje propio de los Nympalidos", siendo ahí (a mi entender) dónde radica su rareza. En un principio los entomólogos la consideraban de la familia Riodinade -ahora subfamilia- donde la Hamearis lucina es la única especie que habita en Europa.




Es una mariposa escasa que vuela en los claros de bosques autóctonos entre los 500 y los 1300 m de altitud y en Asturias aparece a lo largo de toda la Cordillera y Picos de Europa. Pertenece a las especies "primaverales" y solamente podremos disfrutar de ella entre los meses de mayo y junio.

Apareció y desapareció en un instante, así que habrá que esperar a otra ocasión para poder pillarla cerrada.

Aunque en ese día solamente encontré una especie nueva para la colección fotográfica, todo el camino, cada paso, mereció la pena hasta concluir en la majada de Gioves y el impresionante mirador que cae sobre el desfiladero de Los Beyos desde donde te tragas, literalmente, al vecino concejo de Ponga.



Esta pequeña majada se localiza en una depresión caliza, cercana a los 1300 m. de altitud, delimitada al este por los contrafuertes de los Traviesos, coronados por el pico Valdepino (1723 m.) y al oeste por el Jucantu que se desploma a pico sobre el profundo desfiladero de Los Beyos.


La siguiente imagen de Google Earth nos da una idea del caótico relieve cantábrico donde se asienta esta pequeña majada cuyo acceso arranca desde las proximidades de Baenu. Al fondo sobresalen los Picos de Europa y tímidamente, al oeste, el mar.


El arranque de la senda que nos llevará hasta Gioves, pasando por las majadas de Agüergu y Lloes, no es fácil de encontrar ya que se encuentra camuflado al lado de un pequeño arroyo que pasa bajo el camino que se dirige a Baenu. Gracias a Liano Priede, super-pastor-amigo, que estaba disponible en su móvil pudimos dar con él.


En la parte más baja se localiza un abrevadero en buen estado, con un agua limpia y pura y en sus proximidades existe una fuente permanentemente activa.


En la zona alta permanece milagrosamente en pie una de las cabañas de pastores más interesantes del concejo. Realizada totalmente con piedra caliza consta de planta rectangular con dos accesos independientes y tiene 5 m. de largo x 3,5 de ancho.






Esta cabaña tiene su historia, en ella habitó el Molleirín, nombre que le veía de su apellido Mollera, emigrante y militar republicano, hijo de un pastor de Argolibiu que regresó a estos parajes al final de sus días y se convirtió en "poeta". No pudo escoger mejor lugar para vivir sus últimos veranos.



En el espacio que ocupa Gioves, aún permanece en pie otra pequeña edificación destinada al ganado, acompañada de los restos de otras que no consiguieron sobrevivir al paso del tiempo y que en total suman una docena de sabias construcciones realizadas con la piedra caliza del lugar,



Cuentan las leyendas más antiguas, esas que vuelan de boca en boca a través de los siglos, que en Gioves y en sus territorios próximos habitaba el dios Júpiter, el encargado de proteger de los rayos a pastores y ganados y no deben de andar muy descaminados cuando el mismo Xulio Concepción nos confirma que el origen de su nombre, así como el de la majada próxima de Lloes, hace referencia a esa deidad protectora.


Los árboles caídos o dañados por los rayos, son los testigos de que la etimología no se confunde...


En ocasiones los viejos árboles, como este haya, aguantan en pie el envite del rayo.


Pero en otras, cuando Júpiter anda a otros asuntos, los consigue arrancar de raíz.

Como final, os dejo un ejemplo de la visión que se esconde al sur de Gioves.

                                                                       (pinchad en las fotos si las queréis ver más grandes)

¡Feliz verano, el tiempo vuela!

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