10 dic. 2017

Un lugar muy especial. Concejo de Amieva. Asturias.

Existe un lugar muy especial, escondido entre los pliegues montañosos del concejo de Amieva que para mi estará siempre esperando en mi memoria para volver a ser sentido.. Cuando la rutinaria vida de la ciudad se hace penosa, no dudo nunca en volver una y mil veces porque sé que aunque llueva, aunque la niebla quiera esconder hasta la más pequeña hierba, esa sensación me hará viajar a otro mundo.

6 de diciembre de 2017


Da igual la estación del año que sea, pero cuando por fin llegan las primeras nevadas aún es todo más hermoso.

14 de agosto de 2017

A este punto geográfico -la cumbre de una collada que separa dos pequeños pueblos de montaña- habría que llegar con los ojos tapados y entonces se abrirá ante nosotros uno de esos paisajes deslumbrantes que cambiará con cada estación del año.


A la izquierda de la imagen podemos ver las estribaciones de la sierra de Amieva, en el centro el macizo del Cornión o macizo occidental de los Picos de Europa, a la derecha en primer plano los montes de Valleyes del Cabezu y del Requexu, junto con la subida a Ordes y Baenu, mientras que tras ellos destacan las cumbres totalmente nevadas del Picu Cabroneru (2000 m.) y la de Valdepino (1745 m.) que forman parte del denominado Precornión, unidad geomorfológica entre los ríos Sella y Dobra y a nuestros pies las verdes praderías del pueblo de Amieva que aún siguen siendo ricos pastos para el ganado, antes de que las nieves los cubran en su totalidad.


Desde este punto de observación, la sierra de Amieva, con sus cumbres del Primiellu y los Redondos que superan los 1000 m.s.n.m. parecen unirse al Corníón, si bien se encuentra separada del mismo por el estrecho abismo ocupado por el cauce del purísimo rio Dobra, el cual transcurre tras la sierra de Amieva excavando una hoz estrechísima y vertical, accesible tan solo para los más valientes.


Las verticales paredes calizas del Corníón, durante los veranos presentan verdes alfombras de rica hierba apenas ya utilizada por los ganaderos que siguen llevando sus reses a estos dificilísimos enclaves, siendo uno de ellos mi amigo Narciso Llanes Redondo, el mítico pastor de Ozania, el cual es el principal conocedor de la zona y auténtico montañero de élite, siempre dispuesto a ayudar cuando se pierden por estas verticalidades animales o personas.


Entre todas las cumbres del Cornión, mi favorita es la torre de la Cabra Blanca, con su vertical pared oeste que hace las veces de espejo para reflejar los últimos rayos del sol. A su izquierda aparecen los Traviesos y a su derecha el Diente.


Y no menos bellos, a la izquierda de nuestro punto de mira, sobresalen las cumbres del Picu Cabroneru, vigía de la Senda del Arcediano y al oeste la de Valdepinu; ambos recogen en sus laderas ancestrales asentamientos pastoriles rodeados de riquezas naturales de primer orden.


Y cerrando el círculo, hacia el W aparecen los montes del vecino concejo de Ponga, igualmente espectacular y declarado en su totalidad Parque Natural. Aunque la borrasca ya se iba acercando y la luz era más débil, la cumbre del Recuencu -que desde esta latitud se asemeja a una pirámide- no quiso dejar de salir en la foto para mostrar igualmente su belleza que nos sorprenderá por lo cambiante de sus diferentes caras.


No hizo falta ir más lejos, mejor quedarse horas contemplando la evolución de la luz y no perderse este espectáculo. Cuando regresé, ya era otra... como dice la canción, en esta tierra "poco a poco resucito".




Nos veremos en el monte... Feliz cambio de estación.


1 nov. 2017

Rosalia alpina en la Vega Pociellu. (Parque Natural de Redes).

Como siempre que el trabajo me deja un respiro para corretear por los montes, un buen amigo y yo nos acercamos hasta la Vega Pociellu -concejo de Caso- con la esperanza de encontrar alguna nueva mariposilla para la colección fotográfica pero fracasamos rotu.ndamente... ¡No se que ha pasado esta temporada, nunca he visto menos cantidad! ¡será el maldito cambio climático!... Esperemos que nuestros amigos entomólogos  puedan darnos una explicación esperanzadora...

A pesar del fracaso, esta bellísima vega intramontana integrada en el Parque Natural de Redes, nos regaló un día inolvidable y es rara la vez que no aparece algo sorprendente.

En esta ocasión, para compensar la falta de mariposas, apareció la rarísima Rosalia alpina (Linnaeus, 1758), reconocido como el coleóptero más bello de la naturaleza y protegido por la legislación medioambiental -considerado como Vulnerable- y cuyo mayor enemigo es el ser "humano".


Pertenece a la familia de los Cerambicidae y es típica de los hayedos donde sus larvas taladran la madera de los troncos secos, motivo por el cual debemos de dar gran importancia a la conservación de esos árboles que ya no están vivos pero que son imprescindibles para el desarrollo de este interesantísimo escarabajo. Sin la madera seca esta rareza no podría subsistir.



Aunque es casi imposible verlo fuera de los hayedos en ocasiones puede encontrarse sobre los árboles secos que los campesinos transportan hasta las poblaciones cercanas, o desorientados, como en esta ocasión, fuera del bosque. Esta es la tercera que puedo verlo fuera de su hábitat. Esperemos haberlo salvado, llevándolo de nuevo a su casa.


Tiene un tamaño entre 1,5 y 3,5 cm de longitud y sus élitros se encuentran cubiertos por unos pelillos azulados donde destacan dos grandes manchas negras centrales con otras de menor tamaño en sus extremos.


Sus antenas son de gran tamaño pudiendo llegar a medir el doble que el cuerpo de los machos, mientras que en las hembras tienen una longitud similar a su cuerpo.


Imágenes de la Vega Pociello bordeada de grandes hayedos.


Antiguas cabañas pastoriles de la vega.



Tras la impresionante curva geomorfológica, dibujada por la sierra del Cantu del Osu que separa Brañagallones de la Vega Pociellu, se esconde el hayedo de Fabucao, uno de los bosques de mayor extensión del Parque Natural de Redes.


Este bosque, surcado por senda de fácil recorrido que parte de la majada de L´Ablanosa, presenta grandes ejemplares de hayas Fagus sylvatica. 











Cuando veamos troncos caídos no podemos pensar que el hayedo está descuidado, sino que estamos respetando el hábitat de la Rosalia alpina entre otros muchos habitantes del bosque.


En otras regiones europeas, la Rosalia alpina es muy conocida y valorada, incluso su imagen se utiliza en la impresión de sellos y logos publicitarios de espacios naturales. 




Os deseo un otoño lleno de buenas experiencias.



Parte de un antiguo anuncio publicitario de Almacenes Al Pelayo que se conserva en la medianera de una casa de El Campu, capital del concejo de Caso.


31 ago. 2017

Aricia Montensis en los Puertos de Arcenorio (Ponga)

Intentando encontrar algún nuevo ejemplar de mariposa para completar la colección fotográfica, un buen amigo y yo decidimos adentrarnos por el espectacular bosque de Peloño hasta alcanzar las bellísimas majadas de Arcenorio, en los confines del Parque Natural de Ponga, y aunque el día fue espectacular y lo vivido inolvidable, apenas volaban unos cuantos licénidos, cosa rara o muy rara para esta época del año (finales de julio), cuando las mariposas deberían estar en su máximo esplendor.

De entre las pocas que pude fotografiar, me quedo con esta Aricia montensis (Verity, 1928) como representante de un hábitat montano impactante y que aún no conocía a pesar de su cercanía.

Este pequeño licénido vuela entre mayo y septiembre, principalmente en zonas montañosas. Los machos y las hembras tienen una apariencia muy similar y su contraste es muy acentuado entre el anverso y el reverso de las alas, siendo la hembra de mayor tamaño y con las lúnulas anaranjadas más marcadas.


Con las alas abiertas presenta una tonalidad marrón con visos azulados, adornados por manchas de color naranja que no llegan hasta el ápice de las alas, lo que la diferencia de su hermana Aricia cramera.


Tiene un tamaño medio de 2,5 cm y una cara con "nariz respingona" que le da una apariencia muy simpática. Sus alas están rematadas por fimbrias ajedrezadas de color blanco.


Le gusta visitar las zonas húmedas y encharcadas en busca de sales para libar y en ocasiones comparte espacio con gran cantidad de ejemplares, tanto de su especie como con otros licénidos y hespéridos.


A finales del mes de julio de 2017, apenas había mariposas en los altos puertos de Arcenorio y Fonfría, límite entre el concejo asturiano de Ponga -considerado en su totalidad Parque Natural- y la provincia de León.


Llegar hasta Arcenorio no es cosa fácil sino se está acostumbrado a caminar a pesar de que existe una cómoda pista de uso ganadero de unos 12 km. que no podremos utilizar a no ser que contemos con un permiso especial de la dirección del Parque Natural de Ponga.


La llegada a este impresionante valle glaciar -orientado longitudinalmente por el que discurría el camino histórico "de los Arrieros"- transcurre a través de otro paisaje no menos impresionante, que es el colosal bosque de Peloño, uno de los hayedos más extensos y mejor conservados de Asturias.



El inicio de la ruta arranca del mirador de Les Bedules, donde se encuentra un área de aparcamiento y un mirador con pasarelas de madera, desde donde se divisan grandiosas vistas. Hacia el Este, se dibujan, majestuosas, las altas cumbres del Cornión, macizo más occidental de los Picos de Europa,

Al fondo, los Picos de Europa representados por el Cornión. A la derecha  aparece la torre de Peña Santa (2596 m.s.n.m.)

mientras que hacia el Oeste, las grandes estructuras montañosas del concejo de Ponga, como el Tiatordos y la bellísima pirámide del Recuencu dominan el verde paisaje de este Parque Natural.

Tiatordos (1951 m.s.n.m.)

El Recuencu (1642 m.s.n.m.)
Pero el objetivo de esta entrada no es describir esta alucinante ruta, sino llegar a Arcenorio en busca de mariposas y me estoy desviando... así que os enseñaré alguna foto de esos fronterizos puertos, plagados de majadas, con muchas de sus cabañas rehabilitadas y donde incluso existe una antiquísima ermita.


Cuando el estrecho y sombreado camino desemboca de repente en Arcenorio, la primera sensación es de inmensidad y admiración, como si se saliera de un túnel de árboles y agua para encontrarse con la grandiosidad de los montes y las praderías, aún vivas, cuidadas por ganaderos que ya no son pastores.


Hacia el Oeste, los puertos de Arcenorio resbalan entre las cumbres de Peña Ten y Pileñes, buscando el paso hacia el puerto pongueto de Ventaniella, mientras que hacia el Este, se encuentra la divisoria con tierras leonesas de Sajambre y la no menos bella majada de Llaete. Si continuásemos hacia el Sur por los puertos de Fonfría, comunicaríamos con la población leonesa de La Uña.


Arcenorio se extiende longitudinalmente, a través de casi cuatro kilómetros y sus dominios se encuentran bordeados por cumbres calizas, miradores vigías de hombres y ganados que ocupan estas tierras entre San Juan y San Miguel y en los que no faltan fuentes que dan origen a riachuelos y cascadas, cuyas aguas discurren por orografía complicada hasta encontrarse con el río Sella en el desfiladero de Los Beyos.


Tampoco faltan los bebederos a los que acuden los ganados en manadas y que viven felices en plena libertad, al menos hasta que en septiembre separen a los terneros de las madres...


Un gran número de cabañas salpican Arcenorio, formando pequeños grupos separados en ocasiones por pequeños montículos, cada uno con su nombre propio. Muchas de ellas se encuentran rehabilitadas y conviven con otras ya derruidas o en proceso de desplome.


Vista hacia el puerto de la Fonfría, paso natural hacia La Uña, al pie de la mole de Peña Ten.



En la siguiente foto podemos apreciar una de las arcaicas cabañas que aún conserva la cubierta de grandes losas de piedra (llábanes).


Se dice que en otros tiempos existió en estos puertos un auténtico pueblo, habitado durante todo el año, incluso cuando las grandes nevadas impedían el trasiego de hombres y caballerías por esta mini Samarcanda cantábrica. Desde antaño estos riquísimos pastos fueron objeto de enfrentamientos y litigios entre los vecinos de las tierras leonesas de Sajambre y los asturianos ponguetos.


Al igual que en otros pasos fronterizos próximos, como en Ventaniella a en la vecina Senda del Arcediano (Sahugo), existían alberguerías que daban cobijo a personas y caballerías e incluso contaban con ermitas que esconden sus raíces en épocas altomedievales.


Arcenorio conserva una capilla de considerables dimensiones y en buen estado de conservación. Aunque no existen pruebas que así lo avalen, la tradición relaciona su origen con la batalla de Pontunio, donde vencieron los cristianos sobre los musulmanes... En la actualidad esta ermita está dedicada a la virgen de Covadonga y en torno a ella se celebra cada 8 de septiembre una romería de gran interés.



Ya de regreso por el mismo camino del bosque de Peloño, nos paramos en otro punto de interés que no tiene relación con la belleza que nos abrumó en todo el recorrido... Se trata de un conjunto de construcciones militares de la época de la guerra civil, pertenecientes a los últimos republicanos que defendieron, desgraciadamente sin éxito, sus últimas posiciones. Estos puertos, como tantos otros en Asturias, fueron el último refugio de muchos de ellos, a nuestro paso no podemos dejar de recordarlos.


Estos vestigios de la guerra civil española, localizados en el collado Guaranga, son los únicos que se conservan en Asturias en un puerto de montaña, según se recoge en la resolución (2012) de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias por la que este elemento pasa a formar parte del Inventario de Protección Cultural de Asturias.



Este bien cultural se componen por una galería y dos nidos de ametralladoras. (BOPA núm. 125 de 31-V-2012).



... normal.... y osos y lobos y urogallos y águilas reales y alcones peregrinos y alimoches y hasta la ranita de San Antón... ¿dónde si no? es su casa y con todo el respeto tendremos que transitar por ella.

No hay duda de que la búsqueda de estas mariposillas es del todo gratificante y da para mucho y mucho más...



¡Feliz resto del verano!

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