26 ago 2012

Aphantopus hyperantus (aberración lanceolata)

Paseando por Ceremal, a orillas del río Dobra,  límite occidental del Parque Nacional de Picos de Europa, me encontré de casualidad con este raro ejemplar de la común Aphantopus hyperantus, una de mis mariposas favoritas, por esos ocelotes que la adornan, que en este caso eran mucho más grandes de lo habitual. Preguntando a los expertos descubrí que era una "aberración", fea palabra para un ser tan frágil y atractivo. Gracias a ese regalo que un día de agosto se posó frente a mi objetivo, aprendí un poco más sobre este fascinante mundo de las mariposas que cuanto más sabes, más te engancha y te llega a hacer dependiente cada día libre del verano en busca de un nuevo ejemplar para la colección fotográfica.

A continuación, una foto de la Aphantopus hyperantus (normal), para que antes de seguir podáis apreciar la diferencia con la "aberración".


En la siguiente imagen el ejemplar de Aphantopus hyperantus (aberración lanceolata). Trutt, 1896.


Los ingleses, auténticos expertos en el mundo de la entomología, ya representaban a esta aberración en sus revistas de finales del siglo XIX, la cual fue descrita oficialmente por Tutt en 1896. A ellos les resulta relativamente fácil investigar el mundo de los lepidópteros, ya que tan solo cuentan con 70 especies, mientras que en Asturias tenemos casi el doble, por el momento. 

Dentro del mundo de las mariposas, pueden aparecer diferencias dentro de la misma especie, debidas a un patrón genético, a razones ambientales, etc. Pueden darse cambios de coloración, de formas en sus alas, pero esto no deja de considerarse "normal". Por el contrario "las aberraciones" aparecen en porcentajes bajísimos y pueden pasar décadas sin que vuelvan a aparecer. 

Si os interesa el tema, se puede consultar por Internet la famosa colección Cockayne del Museo de Historia Natural Británico.

16 ago 2012

Altoestrato mammatus

Altoestratos "mammatus"
Dicen los meteorólogos de los altoestratos que son las nubes más aburridas, pero como todo en esta vida, tiene sus excepciones. Los altoestratos son esas nubes altas, grises y planas sin ningún tipo de belleza aparente y que envuelven al paisaje de una tonalidad gris, cubriéndolo todo con un manto monótono que lleva a la tristeza de ánimo y a la apatía.


Este tipo de nubes, despreciada también por los fotógrafos, en ocasiones nos reserva una espectacular sorpresa, como la que me encontré en el amanecer de hoy, 15 de agosto de 2012, cuando un fuerte viento arrastró al altoestrato de las imágenes y ocasionó unas gruesas pinceladas grises en la superficie de la nube, conocidas como "mamma o ubre".


Si a la belleza y fuerza del momento, le añadimos el identificar a la nube por su nombre, la sensación que percibimos se intensifica, haciéndonos más conscientes de lo que nos perdemos por no mirar más hacia arriba. Cada día, nuestros cielos norteños cambian y son miles las formas y los colores que principalmente el amanecer y el atardecer nos regalan. 


El espectáculo apenas duró quince minutos, el viento arrastró al altoestrato hacia el corazón de los Picos de Europa, donde seguro dejó alguna precipitación, desintegrando su obra efímera, dando paso a un monótono cielo azul,  mucho más aburrido.







14 ago 2012

Minois dryas "Ocelos azules"


Minois dryas
Scopoli, 1763

La gran mariposa Minois dryas, cuyo nombre vernáculo es  "Ocelos azules" en español, "Le grand nègre des bois o la Driade" en francés; Dryad en inglés y Blaukernauge en alemán, es una de las mariposas más raras de Asturias, donde solamente vuela en enclaves muy concretos del oriente de la región. En el resto de la Península Ibérica se extiende entre Cantabria y Navarra, con alguna cita en el norte de Castilla-León. A nivel mundial sus dominios ocupan el cuadrante sur de Francia, norte de Italia, Los Balcanes y sur de Grecia, mientras que es más abundante en Asía central, llegando hasta las islas japonesas.

Ejemplar masculino, fotografiado el 14 de agosto de 2012 
                            


Pertenece a la familia Nymphalidae y al género Minois. Vive en los márgenes y claros de bosques y laderas herbosas, desde el nivel del mar hasta, aproximadamente, los 500 metros de altitud. Los inviernos los pasa en estado de larva, la cual se alimenta de gramíneas y plantas herbáceas. Vuela entre los meses de julio y septiembre en una sola generación.




La silueta de esta mariposa, destaca sobre el verde dominante del paisaje vegetal asturiano, apareciendo como un gran manto de color oscuro, que puede alcanzar los siete centímetros, al que es más fácil ver posado en días nublados. Al acercarnos a ella, observamos su característico color marrón oscuro, más intenso en los machos, sobre el que destacan sus grandes ocelos negros con un punto azulado, acentuado en las hembras, las cuales dibujan un perfil blanco en el extremo de sus alas. Estos grandes ocelos, no se limitan al anverso de las alas anteriores, sino que se imprimen igualmente en su reverso, como si de un cuño se tratara, como podemos comprobar en la siguiente imagen.


Una de las principales características de esta especie, es que las hembras ponen sus huevos en pleno vuelo, dejándolos caer sobre las plantas nutricias de sus larvas.


El hecho de haber podido fotografiar este tesoro de nuestra naturaleza, se lo debo a D. José González Fernández y Carmen Morán, trasgu de los bosques, cuyo secreto queda entre nosotros, con la finalidad de proteger a esta joya de los coleccionistas de cadáveres.

                                                                                   Nos vemos en el bosque






5 ago 2012

Lilium pyrenaicum


Lilium pyrenaicum, conocida entre otros nombres como Flor de Lis o Azucena de los Pirineos. Crece en zonas montañosas del norte peninsular y sur de Francia, extendiéndose hasta las montañas del Caúcaso. No soporta la sombra y es una planta perenne con bulbo, de cuyo largo tallo pueden surgir hasta ocho flores. Crece en claros de bosques de hoja caduca y en herbazales frescos. Es una de las flores más llamativas de Asturias y en este caso la encontré en el llamado Xerrón del Melandrín, en el concejo de Amieva, en torno a los 500 metros de altitud.