17 nov 2013

El conjunto palaciego de Siña (Amieva) Asturias

Os dejo esta entrada por si os animáis a ir a ver esta maravilla abandonada en el concejo de Amieva. Si el tiempo está lluvioso y la bruma rodea el entorno os aseguro que la impresión será mayor. Desde hace años volvemos a ver como va y cada vez nos llevamos alguna sorpresa desagradable.

Conjunto palaciego de la casería de Siña (barroco rural) 

La casería de Siña se localiza en el concejo de Amieva (Comarca del Oriente de Asturias),  en un lugar elevado que domina el valle y la casería de Carmeneu y está situada a poco más de dos kilómetros del pueblo de Argolibiu, a cuya antigua parroquia de Santa María pertenecía, hoy integrada en Sebarga.

Acceso: coordenadas   43º15´16.88´´N
                                     5º08´02.45´´ W

En Cangas de Onís, nada más pasar el Puente Romano, tomaremos la CN-625 (conocida como Carretera del Pontón) y continuaremos sin salirnos de ella hasta llegar al núcleo de población de la Vega de Cien, donde en la misma carretera aparece el indicador hacia Argolibiu (17 km desde Cangas de Onís).

(También se puede llegar por la Vega de Sebarga, carretera hacia Beleño desde la CN-625)



Esta estrecha y zigzageante carretera atraviesa el pueblo de Argolibiu por su parte baja, pasando por la Casona del Portalón (S. XVII) para descender hacia el arroyo Palombierga y volver a ascender por una collada desde donde se contemplan excelentes vistas. A 3,2 km de Argolibiu, veremos al fondo el núcleo de población de Villaverde y encontraremos frente a nosotros una cuadra. En ese mismo punto, tomaremos el desvío que queda un poco oculto hacia la izquierda. Este camino de piedra, acto para cualquier vehículo, nos llevará en poco más de 500 m. hasta la capilla de Siña. (ojo, no tomar el ramal de la derecha que se encuentra poco antes de llegar a la capilla, seguir pegados a la izquierda, descendiendo). 


Los edificios que conforman el conjunto palaciego de Siña se alinean sobre la cuesta de un pequeño cordal que con dirección NO-SW cae sobre el valle de un pequeño riachuelo. Esta forma de poblamiento en hilera, sobre una cima montañosa, se repite en los próximos y bellos núcleos de Cirieñu y Pen, donde, en próximas entradas, veremos que también existen palacios olvidados en el tiempo.

Esta casería, junto con la de Carmeneru, está relacionada con el antiguo camino hacia Castilla, cuya calzada pasa por los puentes  Dobra y de los Grazos, continúa por estos lugares o caserías y se dirige hacia los Seos de Llaganoria, Canto de Aranga y Arcenorio.

El primer edificio que encontraremos será la capilla de Siña (S. XVI), rehabilitada hace pocos años, con un interesante retablo barroco.


Hoy verenos solamente el palacio, sino se haría muy largo.




Dentro de las dependencias que forman el conjunto palaciego, destaca como pieza  principal una casona-torre, datada en el año 1671 (S. XVII), según consta en un escudo situado a la altura de la ventana izquierda de la fachada principal, en el que aparece la siguiente inscripción: “AÑO D MIL Y 671 HIZO ESTA OBRA SANTIAGO D MIER POR MANDADO DE JOSEPH DE BEGA SEÑOR DE LAS CASAS DE CARMENERO”.


La torre-vivienda, presenta planta cuadrangular, con dos alturas, aprovechamiento del bajocubierta y cubierta a cuatro aguas con teja curva árabe. Los muros están formados por buenos sillares irregulares de piedra caliza. Sobresale la fachada principal donde se abren pequeños vanos irregulares en su planta baja, destacando una ventana saetera avenerada.


La entrada a la torre se desarrolla por medio de una puerta de cuarterón en madera con vidrio en su parte alta con picaporte de hierro y enmarcada por grandes sillares de caliza en tonalidad gris, los cuales destacan con el color terroso de los muros y donde sobresalen varias marcas de cantero.


La dintelería de la puerta principal aparece adornada por acanaladuras verticales. La entrada se encuentra protegida por saliente de piedra sobre el que descansaba un balcón, tapiado y semiderruido (una herradura, como elemento protector, se inserta sobre el marco de la puerta)  y sobre éste destaca el hueco donde se encontraba el escudo de armas.



    Detalle de una pieza de cantería en una de las esquinas del palacio.

    Ventana saetera en la fachada principal, utilizada para observar el exterior sin ser visto.

Completan el conjunto, un hórreo, situado frente a la entrada de la casa-torre; una corte-payar adosada al palacio y en uso por algún ganadero, una vivienda con corredor de cuidado aspecto, ocupada en otros tiempos por los caseros del palacio, una fuente abrevadero y una ruina de lo que debió de ser otra dependencia destinada a los caseros y que alguien intentó rematar prendiendo fuego a las vigas.... así es como cuidamos nuestro patrimonio, tal vez en la próxima visita le haya tocado al palacio.


    Florentino quiso jugar a ser cantero y dejar su propia inscripción...

Pronto voy a ir a ver a un vecino de Cirieñu que lo sabe todo sobre la historia de este palacio y demás avatares no escritos. Os lo contaré.

12 nov 2013

Patrimonio arquitectónico abandonado (Asturias)



El patrimonio cultural de Asturias, dentro del que se incluyen las muestras más destacadas de la arquitectura culta y popular, engloba un gran número de edificios singulares, tanto por su valor patrimonial como por su belleza formal que se encuentra en estado de abandono y que en numerosos casos constituyen auténticas "ruinas románticas" ocupadas por la yedra y el olvido.

La Ley 1/2001 de Patrimonio Cultural de Asturias, dice que en el caso de que un bien catalogado haya sido objeto de abandono por un periodo superior a los diez años, la administración tiene potestad para expropiarlo con el fin de proceder a su rehabilitación. Algunas de estas "rehabilitaciones",  recuperan el bien en sí para otros usos, como en el caso del Palacio de las Torres de Donlebún en el concejo de Castropol,  el Palacio de Luces en Colunga, o las ruinas del monasterio benedictino de Tina Mayor, (por citar algún ejemplo), pero destruyen irremediablemente el "espíritu" del edificio, transformándolo y adaptándolo a las exigencias del presente. 

A mi entender,  "la ruina" debería de ser una categoría de protección en sí misma hasta que aprendamos a tratarla como se merece. Las piedras centenarias permanecen en pie, adornadas por verdes hiedras, por arbustos que sobresalen de los rejunteos de sus piedras, por musgos que invaden los suelos carentes de techumbre, convirtiéndose en escenarios históricos que han evolucionado junto con los avatares de los siglos. Las ruinas siempre llamaron la atención de los seres humanos. La belleza destruida por el paso del tiempo nos acerca a la idea de lo efímero, nos recuerda el irremediable fin de lo que en su día fue extraordinario y a su vez, nos dice que lo antiguo también sigue siendo bello, así, tal cual, sin que el hombre lo transforme,  evolucionando con la naturaleza que transforma las piedras en polvo y con el las integra.

Ahora que está próximo el invierno, a través de este blog “cajón de sastre”, iremos viendo algunos ejemplos dispersos por nuestra geografía, tanto de las ruinas que ya han alcanzado esa categoría, como de aquellos edificios que van camino de serlo.

Me gustaría que quien lea estas páginas, aporte los casos que conozca, entre todos, al menos, podremos tener una ligera idea de lo mucho que tenemos y de la poca importancia que le damos.


Fijamos nuestra mirada en las ruinas […] y volvemos a nosotros mismos. Nos anticipamos a los estragos del tiempo y nuestra imaginación dispersa sobre la tierra los mismos edificios que habitamos. Inmediatamente, la soledad y el silencio se imponen a nuestro alrededor. Sólo quedamos nosotros de toda una nación que ya no existe; y ésa es la primera línea de la poética de las ruinas. […] Las ideas que las ruinas despiertan en mi son grandes. Todo se destruye, todo perece, todo pasa. Sólo el mundo permanece. Solo el tiempo dura. ¡Qué viejo es este mundo! Camino entre dos eternidades. A cualquier parte que dirija mis ojos, los objetos que me rodean me anuncian un fin y me obligan a resignarme al que me espera.” DIDEROT.